EL CAMPEONATO nacional de baloncesto Sub-19 parecía un gran logro para la federación. Se había realizado sin contratiempos -todos muy felices-.
Lamentablemente no se tomaron las medidas correspondientes de seguridad en la final, y el partido entre adolescentes se salió de las manos.
Nadie revisaba. Era a puertas abiertas, y el golpe que le dieron al presidente de la federación, pudo ser peor, si alguien entraba con un arma de fuego o blanca.
Sanchíz nunca esperaba tanto público en este evento. No pensó en que "es mejor prevenir que lamentar".
En este ni en ningún otro gimnasio se permiten bebidas alcohólicas, pero era tan fácil entrar que se observaba a algunos con vasos, que precisamente no contenían gaseosas.
Esto queda de experiencia. No hay evento chiquito.