Al menos B/. 36 millones anuales "sustraen" al Erario los altos funcionarios estatales que tienen salarios superiores a los B/. 6 mil, mensuales, aseguró ayer el ex general retirado Rubén Darío Paredes. A juicio de Paredes, ningún funcionario debe sobrepasar los B/. 6 mil como salario total, incluyendo sueldos y gastos de representación.
Precisó que existen matrimonios de altos funcionarios que laboran en diversas dependencias estatales, donde ambos devengan los salarios más altos en la escala nacional, uno cobrando B/. 10 mil y su pareja B/. 5 mil o más, cada mes.
Paredes cuestionó al director de la Policía, Carlos Barés y a su esposa, Ilka de Barés, quien es jefa de Migración, ya que entre ambos, según dijo, están recibiendo B/. 16 mil mensuales, fuera de gasolina, carro y teléfonos que paga el Estado.
Cuestionó casos como el del magistrado Alberto Cigarruista y a su esposa Doris de Cigarruista, jefa del Registro Público y del magistrado del Tribunal Electoral Denis Allen y su esposa, Carlota de Allen, directora de Pasaportes, quienes suman también B/. 16 mil entre los dos.
Manifestó que mientras estos hogares "sustraen" del erario mensualmente hasta B/.16 mil, 300 mil panameños viven diariamente para satisfacer las necesidades de la familia con B/. 5 diarios", destacó.
Esas familias "privilegiadas" que ocupan los cargos más distinguidos de la burocracia, precisó, reciben, "del impuesto que pagamos sus vasallos", B/. 36 millones anuales.
En la misma estructura de salario del Estado, explicó que existen funcionarios privilegiados que ganan B/. 350 al día, cuando la mayoría de los empleados públicos gana B/. 6.00 u B/.8.00 diarios. Entonces, dijo, hay una distancia enorme en la distribución de los recursos del Estado en materia de salario.
Aseguró que un control sobre el tema, más que una ley general de sueldos para regularlos, requiere que se ejerza un control constitucionalmente, debido a que los políticos "acomodan" y se "burlan" de las leyes.
Las leyes, sostuvo, no detienen las pasiones y ambiciones de los políticos, tiene que ser la Constitución.
Lo que hace falta, destacó, es un gesto de justicia de los que están gobernando para que el resto de la población vea con resignación su pobreza, de lo contrario, al ver los privilegios, viene un periodo de frustración.