Según la informante, de aproximadamente 24 años, el bus de lujo en que viajaba paraba en todas las casetas -con o sin pasajeros- para esperar luego por espacio de cinco minutos.
"El recorrido es lento y los ocupantes sólo miraban sus relojes y contemplaban al ayudante que se iba hasta fuera de las paradas para buscar pasajeros", dijo la joven bastante preocupada.
Sin embargo, con esta situación, aseguró Euclídes Antonio Méndez, investigador del Centro de Investigaciones de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá (UP) que se ha violado el carácter del pacto social establecido con la naturaleza del servicio, porque a menudo los conductores transportan una gran cantidad de pasajeros que reduce el impacto del aire acondicionado y a las personas que viajan de pie, no se les reduce el pasaje y el trayecto es igual de demorado, como cualquier otro bus de ruta.
Méndez precisó que el transporte de lujo no ha resuelto el problema del congestionamiento que pretendía aliviarse con este servicio, ya que al no existir precios accesibles para el público, éste (el usuario) opta por utilizar el bus corriente que enfrenta eventualidades como hacer piquera y el tranque.
Una de las razones que ha contribuido a esta situación, de acuerdo con el investigador, es el hecho de que en materia de organización del tránsito no se han hecho grandes reformas.
"El orden vial no ha mejorado nada, como ocurre en el paso vehicular de San Miguelito, donde se tiene que esperar mucho para avanzar. No se conoce de ningún proyecto que intente remediar el problema", dijo Méndez.
Sin embargo, Arturo González, director de Operaciones de la ATTT, opinó que la vía Transítmica es una de las carreteras más transitadas donde se han formulado gran cantidad de proyectos para contrarrestar el congestionamiento vehicular, entre ellos, el tema de los pasos elevados.
"Estamos esperando que se combinen todos los aspectos relacionados con el transporte masivo y de tránsito, porque queremos que la alternativa que se adopte, considere todos estos aspectos y esto es lo que nos ha demorado un poco en darle respuestas", dijo el funcionario.
Una posible solución sería ofrecer el servicio de transporte de lujo a concesionarios que pudieran acceder al promedio de clientes suficientes o a través de las cooperativas, las cuales servirían para eliminar la propiedad individual que es la causante en parte del problema.
Con todas estas irregularidades, advirtió el profesor, la ATTT está cometiendo un delito que está relacionado al incumplimiento de sus funciones, la cual debe velar para que se cumplan las disposiciones acordadas, pero todavía se mantiene en el transporte público música alta, aglomeración de pasajeros, ruido excesivo y pésimas condiciones mecánicas.
Hacia finales de la década del 90, la CLICAC solicitó a los clientes del Corredor unirse para hacer frente al aumento del peaje de tránsito por esta vía.
Inicialmente el costo del peaje para los buses era de cinco balboas con 50 centénsimos.
La velocidad con que transitan los buses corredores por la vía principal fluctúa entre los 15 y 20 kilómetros por hora, considerando la alta densidad poblacional.