Un caos es lo que se vive en las mañanas en la piquera de Pedregal, por la desorganización de la organización transportista.
Por un lado, los usuarios corren para pelear un espacio en los autobuses, y en otra parte, los conductores hacen gala de su grosería al arrancar los vehículos con personas tratando de subirse.
Una lugareña contó que cuando llueve quedan todos enlodados y llegan sucios a sus trabajos.
"Si el señor Dionel Broce les pone orden a los conductores esto no estaría pasando", señaló.
Otro usuario manifestó que las personas deben ser organizadas y formar filas como ocurre en otros sectores.
Ciertamente, a las 5:30 de la mañana, en esa terminal, mujeres, niños, ancianos y hombres miden fuerza para viajar en un "diablo rojo".