La decisión del presidente de la República, Martín Torrijos de tomarse unas vacaciones con su familia es una muestra de "indiferencia y cobardía", después del bochornoso incidente ocurrido en los predios de la Presidencia con los pacientes y familiares de víctimas del envenenamiento con dietilenglicol.
Lo anterior fue expresado por el presidente del partido Cambio Democrático, Ricardo Martinelli, quien calificó de "lamentable" estos acontecimientos, pues "estos panameños fueron apaleados" por los agentes del Servicio de Protección Institucional (SPI).
Para Martinelli, el mandatario debió regresar inmediatamente al enterarse de lo que sucedió mientras él festejaba en Nicaragua con Daniel Ortega y Hugo Chávez, pero prefirió crear otra comisión más de las tantas que ya existen para que supuestamente investiguen.
"Martín Torrijos está en permanente vacaciones, ya que se pasa viajando a cumbres, aniversarios, fiestas y eventos sociales y el país en cesantía", manifestó.
"Ahora ningún funcionario dio la orden para que las fuerzas represivas golpearan a estas personas", dijo.
No obstante, según la actuaria, el atraso en los pagos también se debe a la condición familiar de los afectados, ya que "hay esposas que niegan otros hijos del fallecido, aduciendo que ignoraban de ellos o que no se portaron bien con él".
También hay casos de concubinas que se enfrentan a esposas que dicen no haberse divorciado, e hijos que niegan a madrastras, aún cuando tenían años de no ver al papá.
Igual hay casos de hijos con apellidos que no son el legal del fallecido, así como otros que fueron registrados por su abuelo y ahora dicen que no son hermanos, sino hijos.
En la Ley se habla de delincuentes o presuntos delincuentes para referirse a las personas que pueden ser sometidas por el SPI y en ningún momento se refiere a manifestantes u otros ciudadanos.