La labor de "valet parking" (estacionador de automóviles) tiene a José Saldaña sumergido en otra dimensión. Lo único que le falta estacionar es un Ferrari y, en menos de 15 días de trabajar en un restaurante de la vía Uruguay, ya han pasado por sus manos todas las marcas de autos lujosos, que van desde Jaguares hasta Mercedes Benz.
Un privilegio que pocos concretan hoy día, si se proviene especialmente del distrito de San Miguelito, donde los índices de violencia y pobreza extrema se disparan cada día. Este trabajo (que para cualquiera podría ser algo insignificativo), es todo en la vida.
Es su único ingreso para su familia. De allí dependen sus cuatro hijos y la educación de ellos.
Además es responsable de darle la bienvenida a los clientes que, en su lugar de trabajo, se abren un espacio para disfrutar de la buena comida italiana.
"La mayoría de los clientes que vienen aquí, son clientes de primera línea -dice el conductor-. A mi me gusta la actividad que estoy realizando. Cada día se conoce a diferentes personalidades, entre ellos, políticos, gente de los medios de comunicación y reconocidos modelos nacionales".
Uno de los factores que favorece el ingreso de los comensales es que el área en mención se presta para ello. El restaurante donde trabaja Saldaña se encuentra estratégicamente ubicado en la Calle 49, vía Uruguay, donde confluye una variedad de restaurantes que ofrecen toda clase de comidas internacionales.
Es un sitio predilecto por las personas que, en busca de nuevas opciones alimentarias, encuentran un ambiente diferente a lo común u ordinario de los establecimientos culinarios. Allí los "bartender" realizan magia con los tragos, mediante combinaciones ingeniosas para lograr color y sabor que invitan a disfrutarlo con sólo ver su contenido.
"Es algo verdaderamente mágico -sostiene Saldaña, mientras abre la puerta de uno de los vehículos que debe conducir hasta el estacionamiento-. El cliente que viene trae otro y así ganamos clientela en tan poco tiempo de estar funcionado en este local; debido a ello, cada vez más llegan vehículos que en mi vida jamás pensé que conduciría".
La responsabilidad de Saldaña es igual de importante como estacionar los automóviles y velar porque todo esté bajo control. Es la primera persona que encuentra al cliente y es la carta de presentación que le da el ánimo de regresar. Un mal día o un mal gesto de su parte, puede echarlo todo a perder.
Sin embargo, la propina que recibe es muy buena. Cada vez que logra estacionar un vehículo y ofrece un buen servicio, los comensales lo premian y ha logrado excelentes réditos a través de este oficio.
"Realmente aquí cambio de ambiente de manera radical, no se ve por ningún lado el diario vivir de los barrios bajos donde vivo en Villa Guadalupe, sino que mi trabajo influye en mi vida de forma muy positiva y mi esposa se siente bastante contenta por esto", indicó Saldaña.
Si al lugar donde acude no cuenta con un "valet parking" siga las siguientes recomendaciones sobre seguridad para evitar inconvenientes: Recuerde cerrar las puertas, ventanas cada vez que baje del auto. Cada vez que baje del auto, saque la llave de contacto y deje el volante bloqueado. Si posee un dispositivo de seguridad, utilícelo siempre. Elija un estacionamiento no sólo por cercanía sino por su apariencia segura.
(evite estacionarse cerca de arbustos o cerca de esquinas oscuras, elija lugares con buena iluminación)
"Valet Parking": un oficio que abre puertas
Una labor en la que está en juego la responsabilidad, la confianza, el carisma y la buena atención al cliente.