El vicepresidente de la República, Arturo Vallarin, consideró ayer que el presidente de la Asamblea Legislativa, Rubén Arosemena, está dramatizando al decir que peligra la democracia del país.
Arosemena pronosticó "el final de una corta democracia" en Panamá por el comportamiento de la clase política que ha enfrentado a los órganos Ejecutivo y Legislativo.
"Siento no estar de acuerdo con mi amigo Rubén Arosemena, no creo que hay que dramatizar con esta situación entre los órganos del Estado y no debemos sorprendernos con ella", dijo el primer vicepresidente.
Según Vallarino, estas situaciones se esperaban, porque un grupo político controla la Asamblea y otra corriente el Ejecutivo y se trata de órganos independientes del Estado.
"Hasta en las mejores familias hay diferencias", por qué no haberlas entre los políticos que dirigen las instituciones, indicó. Vallarino dijo que "en Panamá se vive un régimen democrático y hay una gran libertad y confianza, lo que hace pensar que al final nos pongamos de acuerdo en las cosas más importantes".
Confío en que antes de fin de año se puedan poner de acuerdo con un tema tan fundamental como el Presupuesto, que es el instrumento financiero sobre el cual debe desarrollarse la actividad económica del próximo año".
Las fricciones entre los órganos del Estado pueden superarse, porque el Ejecutivo parece haber conseguido los votos de los legisladores del Pacto de Mejoramiento y Transformación de la Asamblea (META) Rubén Arosemena, Laurentino Cortizo, y Alberto Magno Castillo para lograr la ratificación de Winston Spadafora como magistrado de la Corte Suprema de Justicia.