Ante la falta de estacionamientos en la ciudad, este conductor paró su vehículo en la mitad de la acera.
Las personas que caminaban por el lugar tenían que tirarse a la calle para poder avanzar, corriendo el peligro de ser atropellados.
Aunque esto sucedió al frente de la Librería Católica, la situación se repite en varios puntos de la ciudad capital, donde los conductores inconcientes obstruyen el paso de los peatones.