YA lleva 20 años de portar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), pero esta condición no ha sido un obstáculo para hacerle frente a la vida y luchar por quienes piensan que esta enfermedad no los puede tocar.
Hacer público que era portador del VIH le fue difícil; tardó diez años en hacerlo, pero hoy no se contiene ante nada y deja plasmado en cualquier foro la realidad que vivió tras conocer de su contagio.
Orlando Quintero, el doctor que hace 20 años por un accidente laboral contrajo el VIH mientras realizaba su práctica en el Hospital Regional de Chepo, sigue luchando por la vida, no solo por la suya sino por la de miles que hoy tienen la enfermedad y las que podrían contagiarse si no toman conciencia de esta realidad.
Tras su contaminación en 1987, el temor al estigma y la discriminación lo mantuvo reprimido por 10 años. ¿Qué va a pasar con mis pacientes? ¿Qué va a pasar con mis compañeros y con mi familia? Fueron las primeras preguntas que le vinieron a la mente.
Estuvo casi por 10 años esperando la muerte, porque en ese tiempo no había medicamentos. "No fue fácil, porque el pensar que uno va a morir, que tiene hijos y tiene a toda tu familia; realmente es duro", recuerda.
En 1994, el infectólogo le informó que le quedaba de un año a año y medio de vida, pero a pesar de este pronóstico logró vencer a la muerte, pues en 1994 "gracias a Dios" empezaron a llegar los medicamentos conocidos como la triple terapia.
¡Ahhhhh..! "Sentí que todo estaba perdido, tuve que prepararme para morir". "Ese es el sentimiento más fuerte que puede vivir el ser humano".
Estuvo con todas las luces encendidas por diez días en el hospital muriéndose, y "hoy estoy aquí que si no te digo que soy portador del VIH nadie lo sabría".
Relata Quintero, quien hoy dirige la Fundación Pro Bienestar y Dignidad de las Personas Afectadas por el VIH
SIDA (PROBIDSIDA), que en sus momentos de angustia, fue su fe en Dios lo que lo ayudó.
Luego de atreverse a hacer público su contagio en 1997, encabezó una lucha por hacer que la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud proveyeran de los medicamentos, conocido como la triple terapia, a los portadores del VIH. Consideraba que era una injusticia ver cómo moría la gente, cuando ya se sabía que con este medicamento se habían salvado muchas vidas.
A pesar de conseguir el suministro de los medicamentos, hoy la lucha continúa, pues vencer el estigma y la discriminación, cuando se es portador del VIH-SIDA, ha sido lo más difícil.
Orlando Quintero tiene 52 años. Su escritor preferido es Ignacio Larrañaga; sus mascotas: un loro, 2 gatos y un perro. Pasatiempo: la pesca y jugar fútbol.
No cree en los partidos políticos: "Donde yo tenga que hacer algo en contra de mis convicciones, no lo haría. Preferiría hasta morir".
"No somos dioses, tengamos presente que tenemos un regalo increíble que Dios nos ha dado, que es la vida; cuidémosla. Tener una relación sexual no es sinónimo de no carnavalear. Queremos que la gente siga echando los cuentos de que la pasaron súper bien y no que sigan muriendo por esta enfermedad".
Veinte años viviendo con el VIH-SIDA
Estigma, discriminación y falta de apoyo, dificultan la lucha con el virus.