Nación

Venden sus cuerpos a los 15 años para comer

Se trata de una actividad que los deja marcados de por vida.


ALGUNOS sólo tienen 15 años de edad y ya se dedican a la prostitución masculina. Su área de trabajo es conocida: la avenida Cuba y sus alrededores, en donde las penumbras son su mejor aliado.
Comienzan a llegar desde las 8: 30 de la noche. Parece un grupo de jóvenes "parqueando" en la esquina, pero al observar más detenidamente el movimiento de los carros que bajan y suben insistentemente, salta a la vista la cruda realidad.
Los autos llegan despacio y se estacionan durante unos dos minutos, en donde se produce la puja entre oferta y demanda. La tarifa va desde B/.20 por sexo oral hasta B/.30 si se trata de un trío.
Sin embargo, a veces las cosas terminan en una corregiduría. Un reclamo por el incumplimiento de unas de las partes suele terminar en golpes, insultos, robos y pequeñas lesiones que obligan a los implicados a buscar atención médica y provoca la intervención de la Policía.
Jorge de 15 años fue acusado por el robo de un teléfono celular, luego que un cliente, aparentemente insatisfecho, se negó a pagar los B/.20 tras un "trabajo" practicado dentro del vehículo del cliente.
La pregunta que salta al ambiente es: ¿qué motiva a estos jóvenes, que deberían estar en sus casas viendo televisión, a salir a las calles a ofrecer favores sexuales a cambio de dinero y enfrentar el peligro de enfermedades de transmisión sexual?
El siquiatra Alejandro Pérez, quien ha tratado varios de estos casos en el Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público, estima que la motivación principal es la obtención de dinero fácil y la distorsión de valores en los hogares.
Pérez aseguró que estos jóvenes, cuyo centro de operación es el corregimiento de Calidonia, tienen problemas emocionales y provienen de hogares desintegrados, en donde probablemente han sido sometidos a abusos o han observado conductas sexuales anormales.
Explicó que esta actividad no es nueva, sólo que ahora se está practicando de manera más abierta y ya no produce tanto escándalo que los jóvenes tengan relaciones con personas de su mismo sexo y que reciban dinero por ello.
"Ahora se ha perdido la vergüenza y estas actividades como no son denunciadas a las autoridades, se mantienen y la gente se va acostumbrando y no produce sorpresa. La única manera de intervenir es si uno de los jóvenes presenta denuncia por abuso", estimó.
El forense advirtió que esta práctica es un delito, porque se trata de adultos teniendo relaciones sexuales con menores de edad, situación que debe ser perseguida de manera enérgica.
Pero el problema no termina allí. Esta actividad podría convertirse en un peligro para la salud pública, debido a que estos jóvenes pueden convertirse en un foco de propagación de enfermedades de transmisión sexual.


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236290
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América