Nación

Venezuela: los militares en el poder


Quienes se sorprenden por los acontecimientos políticos de Venezuela olvidan que la volatilidad de los cambios de gobierno es la constante histórica en el siglo XX y que los militares constituyen el poder real, a pesar de los esfuerzos de los regímenes constitucionales para domesticarlos con halagos y dádivas.
Juan Vicente Gómez llegó al poder en 1908, derrocando a su antiguo jefe y compadre Cipriano Castro "El Cabito" gracias al apoyo de militares del Táchira, pueblo militarista por antonomasia. Juan Vicente gobernó Venezuela como si fuera un hato ganadero de su propiedad personal hasta entrados los treinta, empleando la táctica de sobornar a los generales o de mandarlos al destierro o a la cárcel, si no se plegaban a las órdenes del rústico finquero de Maracay.
Gómez se dio maña para dejar el mando a otro militar, el general Eleazar López Contreras, quien, retuvo en el exilio a los políticos de la Generación del 28 que se agitaban en conspiraciones, tales como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raul Leoni, Miguel Otero Silva, Armando Zuloaga Blanco y otros no menos ilustres venezolanos. López Contreras se mantuvo firme en el plano interno, deshaciéndose de Eustoquio Gómez, el funambulesco y peligroso hermano de Juan Vicente, un día antes del fallecimiento del dictador.
Golpe tras otro golpe, conspiración tras conspiración, una intriga tras otra, fue desde entonces la realidad política venezolana, en la que los cambios de hombres y gobiernos se sucedían vertiginosamente, a la sombra de los cuarteles.
Siguiendo los pasos de Gómez, con frío cálculo, López Contreras, quien también era tachirense, preparó su sucesión presidencial, manipulando a militares y a civiles ansiosos de protagonismo político. Betancourt había regresado de Costa Rica y fundó Acción Democrática, después de la experiencia de ORVE, sin que figurara su nombre en el acta de creación del partido para evitar interdicciones. El gran poeta Andrés Eloy Blanco, el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien después se separó de AD, el cerebro de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo, figuran entre los fundadores del partido, al que después se sumaron Gonzalo Barrios, Raúl Leoni, Luis Lander, etc.
López Contreras atrajo a jóvenes intelectuales como Arturo Uslar Pietri, Ramón Díaz Sánchez, Mariano Picón Salas, quien después se incorporó a Acción Democrática, para convertirse en el gran elector y sentar en la silla de la casona de Miraflores al general tachirense Isaías Medina Angarita. Pero Venezuela había mudado la piel de víbora de su pasado político y resultaba descomunalmente antihistórico que el gomecismo siguiera rigiendo el país con caudillos militares maquillados de estadistas. Medina Angarita fue derrocado cuando pretendía sostener el continuismo postgomecista. En una simbiosis de militares y civiles se formó una junta revolucionaria presidida por Rómulo Betancourt e integrada, además, por el general Carlos Delgado Chalbaud, hijo del general Román Delgado Chalbaud, curtido conspirador contra Gómez. Entre los jóvenes oficiales de nueva mentalidad que participaron en el golpe contra Medina Angarita estuvo el mayor Marcos Pérez Jíménez, formado en la Escuela Militar de Chorrillos del Perú. Como jefe de la junta revolucionaria a los 37 años, Betancourt tuvo que debelar asaltos a cuarteles, intentos de golpe, desembarcos de militares medinistas, adquiriendo la experiencia que le permitió gobernar años más tarde como presidente constitucional de la república.
Después de las primeras elecciones auténticamente democráticas, Acción Democrática ascendió al poder con la presidencia del insigne novelista Rómulo Gallegos, venciendo al candidato comunista Gustavo Machado y a Rafael Caldera , candidato de COPEI. Los nuevos partidos COPEI, URD y PCV no dan tregua al gobierno. En las sombras se movía el general Marcos Pérez Jiménez, quien no ocultaba el resentimiento que le produjo su exclusión de la junta revolucionaria presidida por Betancourt. Pérez Jíménez visitó a Juan Domingo Perón en Argentina y al general Manuel A. Odría, recibiendo recomendaciones y apoyo para su proyecto golpista.
El general Delgado Chalbaud era Ministro de Defensa del gabinete de Gallegos. Pero los rumores de un nuevo golpe militar al gobierno de Gallegos parecían contradictorios.
Sin embargo, el golpe militar se produjo y, tras la expulsión de Gallegos a La Habana, asumió una junta militar encabezada por su Ministro de Defensa, Delgado Chalbaud, y compuesta, además, por el teniente coronel Luis Felipe Llovera Páez y el teniente coronel Pérez Jiménez . Meses después Delgado Chalbaud sería asesinado en circunstancias enigmáticas al principio, pero las pistas delataron a Pérez Jiménez, instalado en Miraflores desde 1947 hasta 1957.
Venezuela retrocedió a los crudos años del gomecismo. Quepís y quepís llenaban las fotografías en las ceremonias de gobierno. Pérez Jiménez era teniente coronel como Hugo Chávez cuando llegó a la presidencia. Y fue Pérez Jiménez quien empezó el coqueteo con el lumpem proletariado de los ranchitos, construyendo edificios de viviendas populares, ganándose al populorum con tácticas de Somoza, Odría y Rafael Leonidas Trujillo. Había vuelto " la hora de la espada" profetizada por el poeta argentino Leopoldo Lugones. El 9 de enero de 1958 zarparon cinco destructores en La Guardia en acto naval de rebeldía contra el corrupto Pérez Jiménez. Luego se suma a la guarnición de Caracas.
Comprometidos en el pacto de Punto Fijo a la restauración de la democracia representativa y pluralista, Betancourt, Caldera, Villalba estampan sus firmas como garantes de la promesa. Cuando se produjo el alzamiento de Maracay, Pérez Jiménez se fugó del país en medio de motines populares y represiones con saldo de 161 muertos y cerca de 500 heridos. Entra en liza una junta militar transitoria presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal, convocando a elecciones generales que gana Acción Democrática, con la candidatura de Rómulo Betancourt. De 1959 a 1964 gobernó Betancourt, abriéndole el cauce a los partidos latinoamericanos de izquierda democrática como el Apra del Perú y el Partido Revolucionario Democrático de República Dominicana. Betancourt visitó constantemente los cuarteles de Caracas, Maracay, La Guaira, Maracaibo, intentando concienciar a los militares en el respeto al orden constitucional. Sin embargo, dedicó mucho tiempo, mucha energía, mucha astucia, en disolver conspiraciones, intentos de golpe y golpes reales, a una oficialidad que no aceptó entonces y no acepta todavía alejarse del control político de Venezuela.
Para comprender por qué el teniente coronel Hugo Chávez se fue y volvió a Miraflores tan vertiginosamente hay que leer la historia moderna de Venezuela. En Chávez hay algo de Gómez, López Contreras, Medina Angarita y, sobre todo, de Pérez Jiménez. Todos ellos, como él, son golpistas congénitos, ambiciosos que quieren tener en un puño los poderes del estado; populistas desmedidos; enemigos temperamentales de las libertades públicas. Todos ellos crearon fachadas de apoyo popular y se rodearon de intelectuales oportunistas. Gómez nombró ministros a juristas que parecían respetables. López Contreras y Medina Angarita reclutaron a Uslar Pietri; Pérez Jiménez al sociólogo LaureanoVallenilla Lanz; Chávez a un viejo cuadro comunista como Luis Miquilena y a José Vicente Rangel, quien antes estuvo con URD, el MAS y el PCV.
Con la volatilidad política venezolana puede decirse, con el viejo Heráclito, que todo se mueve, todo cambia. En esas circunstancias ¿ quién se atreve a pronosticar cuánto tiempo permanecerá en Miraflores su actual inquilino, uno más de la larga serie de generales y tenientes coroneles que lo han habitado?


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83453
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América