Washington.- El embajador panameño, Guillermo Ford Boyd, tildó ayer como "una locura" una supuesta tentativa de un ex alcalde de Boca Ratón, estado de la Florida, de adquirir o arrendar la isla de San José en la costa pacífica de Panamá.
El embajador Ford reaccionó con dureza, al igual que su canciller, José Miguel Alemán, ante noticias publicadas en la prensa panameña que señalan que el ex alcalde, Emil Danciu, inició gestiones para comprar San José, con el fin de "vender o arrendar" la isla por 35 millones de dólares, que supuestamente es la suma que piden los dueños.
El propósito, de acuerdo a declaraciones de Danciu citadas en los periódicos, es ofrecer la isla a la marina de Estados Unidos para ejercicios de bombardeo y desembarco en vez de Vieques, la isla puertorriqueña cuyos habitantes han armado numerosas protestas.
"Es una idea descabellada, una locura porque en primer lugar, nuestra Constitución prohíbe que extranjeros se adueñen de nuestras islas," enfatizó Ford en una entrevista en su oficina en la embajada.
"En segundo lugar, San José es una joya ecológica que debe entrar en el plan del gobierno para promover el ecoturismo, pero jamás, repito, jamás, para el uso estratégico ni de nuestras fuerzas de seguridad ni mucho menos de una potencia ajena".
Por su parte, Jeffrey Farrow, un asesor de la Casa Blanca encargado de asuntos puertorriqueños, negó que hubiese hablado con Danciu, que ahora funge como corredor de bienes raíces, pero sí recuerda haber recibido una carta que le remitió al secretario de la Marina.
"Recuerdo haber recibido una carta y la pasé a la oficina del secretario de la Marina y sugerí que Danciu se dirigiera a esa dependencia," dijo Farrow a El Panamá América. "Eso es todo lo que puedo decir", sentenció.
Lo que no explicó el asesor, que se encarga de asuntos de Puerto Rico, es por qué no consultó primero con el Departamento de Estado o con el Consejo Nacional de Seguridad que son los organismos directamente encargados de asuntos de política exterior.
Por otro lado, la alegada maniobra del político retirado de la Florida se presta a confusión, según observadores, por producirse en un momento en que la atención de los gobiernos está enfocada a la álgida situación fronteriza del Darién que generó críticas en el Congreso, donde cuestionan la habilidad del Gobierno panameño de proteger sus fronteras y de combatir efectivamente el narcotráfico.
Asimismo coincide con discusiones aquí y en Panamá de cómo fortalecer la seguridad panameña sin injerencia extranjera, por lo que la Aunque Danciu ha sido citado afirmando que la idea tuvo una "buena respuesta" de Washington.
Sin embargo, las aseveraciones de Danciu de que su propuesta ha tenido una acogida "positiva" por parte de miembros del Congreso no sorprende, pues algunos de los críticos del Gobierno de Clinton que todavía no aceptan que Estados Unidos haya retirado sus bases militares de Panamá, usarían cualquier estratagema para volver a tener una presencia militar en el istmo.