En cinco años de gobierno, la salud de la mandataria fue su talón de Aquiles. Pero, para el hasta hoy, ministro de Salud, Fernando Gracia, y parte del cuerpo médico que la atendió, la presidenta Mireya Moscoso tiene un extraordinario estado de salud.
Gracia, quien es especialista en neurocirugía, afirmó que Moscoso es una persona muy saludable, que pudo resistir los cinco años de su mandato bajo un estrés permanente, vivido "día a día y minuto a minuto, en más de 14 horas de trabajo diario de lunes a lunes".
El titular señaló que los problemas de salud que tuvo en los cinco años la jefa del Ejecutivo, son los que puede sufrir cualquier persona.
Así enumeró, por ejemplo, la parálisis facial viral, los síndromes gripales y respiratorios infecciosos y que en el caso de ella fueron más comunes debido a que en sus giras estaba en contacto con el pueblo y con manifestaciones de cariño en las que se pudo contagiar.
En cuanto a su rodilla y las molestias en un disco lumbar, fueron dolencias que venía sufriendo antes de llegar a la silla presidencial, pero que se vieron agravadas por su actividad constante y "su caminar por todo el país", aseveró Gracia.
Negó que la presidenta tenga problemas con el desgaste en sus huesos a raíz del accidente en que un seguidor de su campaña presidencial en 1999, la abrazó y le fracturó dos costillas. Según Gracia, con ese abrazo de mucha emotividad, cualquiera hubiera sufrido una fractura.
En general, apuntó el ministro, "la gobernante entró con buena salud y se retira con buena salud, lista para seguir con sus actividades privadas".
A cuatro días de su regreso de Brasil (25 de agosto de 2001) y durante varios compromisos celebrados en David, provincia de Chiriquí, la jefa del Ejecutivo vuelve a perder la voz y regresa a la ciudad capital.
Trascendió luego que los médicos le habían recomendado reposo, en vista de que sufrió una infección viral en las vías respiratorias que le originó una leve parálisis del nervio facial izquierdo. La agenda de la presidenta fue suspendida.
A dos años de gobierno, específicamente el martes 4 de septiembre de 2001, Mireya Moscoso viaja a Miami para ser sometida a varios exámenes neurológicos para tratar su problema de parálisis facial, así como a evaluaciones de su rodilla.
Pero a la lista de sus molestias de salud se le sumaría otra, un accidente de tránsito. El 23 de octubre de 2001, el auto donde viajaba se accidentó, a la altura de la Avenida Balboa. Al parecer todo se debió a que el conductor de un vehículo desobedeció la voz de alto de la caravana presidencial y provocó un choque en el que estuvieron involucrados tres autos.
La mandataria padeció lo que se denomina "síndrome del latigazo" y tuvo que usar cuello ortopédico.
La odisea continuaría, cuando el viernes 11 de octubre de 2002, es nuevamente operada en Estados Unidos, esta vez, para extraerle unos quistes ováricos.
El martes 14 de abril del presente año, los médicos de la presidenta le ordenan guardar reposo por tres días, luego de ser internada por varias horas en el Hospital San Fernando aquejada de un fuerte dolor de espalda.
Un disco herniado fue el causante del dolor lumbar, que según se informó, se debió a una caída reciente. El ministro de Salud, Fernando Gracia, advirtió en ese entonces que todo se solucionaría con terapia y medicamentos.