Nación

Víctimas de diablos rojos, entre dolor y frustración

La vida de los sobrevivientes de accidentes ocasionados por diablos rojos es una odisea. Doralia Córdoba lleva 10 meses sin empleo y con una lesión en su columna.


Doralia Córdoba, es una mujer de 30 años, pero cuenta los pasos al caminar.

Una lesión en su columna le impide seguir trabajando de cocinera como lo hizo durante seis años, hasta el 15 de marzo de 2008, fecha en que llegó la tragedia a su vida.

Aquella madrugada, Doralia abordó el primer bus que vio, para tratar de llegar rápido a su casa en Las Cumbres, pero una combinación de irresponsabilidad y velocidad del conductor del bus donde viajaba, cambió su vida drásticamente.

 

"Desde la ciudad venían haciendo regata" comenta Córdoba.

El bus Via España-Torrijos Carter 8B-343 en el cual viajaba empezó una carrera desde la empresa de embutidos Kiener con otro de Tumba Muerto - Mano de Piedra, con placa 8B-284 y que venía fuera de ruta. Ambos repletos de pasajeros.

A eso de las 3 de la madrugada y justo en frente de la empresa Estrella Azul, sintió un impacto en su cuerpo y fue testigo de cómo el señor que venía en el puesto de al lado, perdió su brazo.

 

Los conductores perdieron el control, provocando la muerte de dos personas, uno de ellos, el "pavo" que del impacto quedó decapitado y un agente de seguridad a quien le faltaba poco para llegar a su hogar en la 9 de Enero.

"Llevas personas, no animales".
Desde que el conductor del bus de Torrijos-Carter empezó a aumentar la velocidad, los pasajeros pedían que dejara de manejar así.

Sin embargo, no fueron escuchados y 30 personas sufren hoy las consecuencias de un sistema de transporte inseguro.

 

En la casa de Doralia, solo trabaja una persona y ella misma dice que "el salario no alcanza".

Ahora tiene que asistir a terapias de 3 a 5 días a la semana y solo en pasaje gasta 30 dólares semanales.

"Esto es traumático", expresó Doralia quien a pesar de ser una mujer joven tiene que caminar despacio para no lastimarse.

 

Otro atropello

Aparte de la tristeza que invade a las familias afectadas, sienten ahora un motivo más para sufrir.

Doralia considera que el pago de 25 mil dólares de indemnización a dueños de buses diablos rojos, no es más que un acto "injusto, una grosería y un atropello más para las víctimas".

"De nosotros nadie se acuerda, ni saben todo lo que pasamos".

A 10 meses de aquél accidente, aún los responsables del accidente no han pagado por la tragedia que ocasionaron.

Doralia dijo además que el día de la reconstrucción del accidente, uno de los conductores llevó un arma para defenderse en caso que las personas que sobrevivieron intentaran agredirlo.


fecha edicion
old id
322857
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América