Con el paso de los años, y a pesar de que existen grupos de apoyo para prevenirlos y atender a las víctimas, en el distrito de San Miguelito continúan reportándose más casos, de los cuales son varios los que provienen del interior del país.
En el Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada (CAMM) continúan reportándose incidentes que de no ser atendidos a tiempo terminan trágicamente.
Según los registros de este centro, que lleva 10 años operando en el distrito, se han atendido más de 82 mil casos. De estos en 1994 se atendieron 574, luego la cifra se disparó hasta llegar a los 2, 740 en 1996 y aunque disminuyó a casi la mitad en el 2003 (1605), persiste la preocupación porque cada día son más los hombres, mujeres y niños maltratados.
Para paliar la situación, este centro es considerado una mano amiga para víctimas de la violencia intra familiar que no sólo se registra en el distrito de San Miguelito, ya que también atienden casos de provincias como Chiriquí, Coclé y Colón.
El Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada (CAMM) es una institución no gubernamental, sin fines de lucro que brinda apoyo a mujeres y hombres maltratados.
En este sitio las víctimas encuentran respuestas a los problemas domésticos y por medio del grupo dinámico y profesional de la institución se ofrece atención gratuita a los que padecen de estos flagelos familiares.
Uno de los objetivos propuestos por la institución es ofrecer a la mujer maltratada elementos para que a partir de su experiencia pueda integrarse a sus actividades cotidianas. Para ello, deben retomar la voluntad y la toma de decisiones, además de que aprenden a hacer valer sus valores y derechos, claves importantes para su rehabilitación.
Con la idea de estudiar el maltrato en ambas sexos, se creó la Clínica de la Masculinidad en 1999. Este es un programa innovador en materia de salud sexual y reproductiva que tiene la finalidad de profundizar en los aspectos teóricos -prácticos de la masculinidad y su relación con la realidad panameña.
En el centro se trata la violencia conyugal, la salud sexual y reproductiva y se ofrece un espacio para el trabajo reeducativo y de autoayuda con los hombres que ejercen la violencia hacia su pareja u otro tipo de relaciones inadecuadas.
En la institución existen grupos de apoyo para mujeres, y hombres ofensores, se presentan charlas y capacitaciones para que haya un mejor avance en las terapias.
Astrenyn Artunduaga, trabajadora social de la entidad, destacó que el ciclo de la violencia se da de esta forma: el niño que nace y crece dentro de la primera sociedad que es la familia, si se desarrolla en un ambiente violento más adelante será multiplicador de violencia y más cuando el problema es generacional. "Las situaciones violentas en los niños se dan por las vivencias en el hogar.
El infante adquiere estos hábitos, los pone en práctica en las escuelas, con amigos. En la adolescencia los actos son más letales y en la vida adulta se proyecta lo observado de los padres en la infancia", indicó Artunduaga.
Afirmó que si en una relación de pareja no hay comunicación y comprensión no existe nada, lo adecuado es aceptar los errores y consensuar ideas y llegar a acuerdos para mejorar la relación.
Recordemos que existen dos tipo de violencia doméstica: la expresiva a base de insulto, golpes; y la violencia experimental.
A la institución llegan casos referidos de los juzgados, Policía Técnica Judicial, corregidurías y colegios. Cuando hay situaciones serias de riesgo y crisis las mujeres son remitidas al Albergue Nueva vida, en donde permanecen el tiempo necesario para la rehabilitación, se toma en cuenta su decisión y voluntad para afianzar en la recuperación.
La atención es gratuita y está dirigida a la población vulnerable, que vive en un momento situaciones violentas y que por su intuición asisten al lugar a recibir el trato por parte el equipo humano y profesional que operan como mediadores en el Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada.
La Ley 27 del 16 de junio de 1995 estableció los siguientes tipos de violencia y maltrato:
La Violencia sexual: que comprende el uso de la fuerza y el poder con la finalidad de realizar actos sexuales contra la voluntad de la otra persona.
La violencia física: es aquella en que se usa la fuerza y el poder produciendo daños o heridas corporales a la persona que la recibe, generalmente requiere atención médica y sufren incapacidades para desenvolverse normalmente durante un período de tiempo.
La violencia psicológica: es la violencia que aunque no se ve a simple vista, sí produce efectos emocionales y mentales, afectando la autoestima de la víctima. En los tres tipos anteriores la ley establece: sanción de 6 meses a 1 año de prisión y se aumenta de 2 a 4 años si se incurre en las agravantes del artículo 215B del Código Penal, o con medida de seguridad curativa o con ambas sanciones.
El delito de maltrato de menores: es el que comprende todos los actos de fuerza y poder que se realizan en contra de las niñas y los niños menores que no han cumplido la mayoría de edad.
El incesto: es el que se da cuando una persona, a sabiendas de la existencia de vínculo familiar, tiene relaciones sexuales con ella.
Los efectos de la violencia intrafamiliar se traducen en familias desintegradas, de mujeres, de niños, niñas, adolescentes, ancianos y ancianas y también hombres con desajustes emocionales y con proliferación de sociopatías -consumo de drogas, de alcohol, actos violentos, daños a terceros y a sí mismos- que conllevan altos costos para la sociedad.
La Ley 27 de 16 de junio de 1995 se refiere a la violencia intrafamiliar y aunque no contiene una definición amplia, si tipifica la conducta de agresión física o psicológica. La Ley 38 de 10 de julio de 2001 reformó y adicionó artículos al Código Penal y Judicial sobre violencia doméstica y derogó artículos de la Ley 27 de 1995.