Nación

Víctor "Nengue" Alcázar: la historia de su escape


Llevaban mucho rato caminando cuando decidieron acampar para esperar la luz del día. Un contingente de paramilitares de las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá de Colombia había ordenado a Víctor "Nengue" Alcázar que los llevara hasta Púcuro, pero para la noche el espesor de la selva dificultaba la travesía.
Víctor había sido capturado junto a dos norteamericanos y un canadiense, uno de ellos periodistas, cuando viajaban por el área como parte de un proyecto periodístico para la revista estadounidense Adventure de la National Geographic. Nengue era el guía de la expedición.
Alcázar fue separado del resto por los subversivos para que los llevara a "arreglar unos asuntos pendientes con una gente en Púcuro", según explicó luego.
Actualmente se le sigue un proceso legal, al ser acusado de complicidad en el secuestro de Robert Pelton y Megan Smaker (los norteramericanos) y Mark Wedeven (el canadiense), quienes fueron liberados el pasado jueves en territorio colombiano.
No obstante, en los incidentes se produjo la muerte de cuatro autoridades indígenas de la región de la que las AUC no se adjudicaron responsabilidad.
Según narró el hermano de Alcázar, Juan, quien fue representante de Río Abajo por dos periodos consecutivos, Nengue era custodiado por "paras" armados que lo habían retenido y esa noche amenazaron con matarlo cuando dudó del sitio por donde debían continuar el recorrido.
Víctor narró a su hermano que después de mucho insistir aceptaron descansar en unos árboles y fue cuando decidió "jugarse el todo por el todo". "Nengue pidió permiso a para ir a hacer sus necesidades", expresó Juan, "y le dijeron que estaba bien pero iría escoltado. Dos "para" con ametralladora lo acompañaron hasta un paraje cerca del lugar donde acamparon", continuó.
Sin embargo, uno de los escoltas le dijo a Nengue: "yo no quiero verte en lo tuyo" y con esas palabras lo dejó en manos del segundo. Este también se entretuvo, aduciendo que "prefería estar lejos". Nengue aprovechó el descuido y rodó como pudo por un barranco que lo condujo poco después hasta la orilla del río y minutos después, al pueblo de Púcuro.
Juan cuenta que en Púcuro lo recibió Aquileo Olivo, a quien él y su hermano conocen desde niños. "Nengue le dijo a Aquileo que corriera a avisarle a todos que los "para" venían en camino", produciéndose el éxodo hacia Boca de Cupe.
Pero, a más de una semana de los hechos la madre de Víctor, María de Alcázar, de 85 años, no encuentra consuelo al sufrimiento de saber "que a mi hijo lo acusan injustamente".
"Ay, mi hija", nos dijo llorando, "Nengue no es capaz de una cosa así... la propia gente en Darién se lo puede decir porque a él lo quieren mucho allá". "Mi corazón está herido" alcanzó a decir con voz entrecortada, añadiendo "mi hijo aún no le ha hecho daño a nadie".
Por su parte, el padre Vicente Sidera, del Vicariato de Darién, informó que muchos de los lugareños de Púcuro ya han vuelto a sus tierras al tener la certeza de que cuentan con la custodia policial permanente, a diferencia de Paya, donde algunos de sus residentes se sienten temerosos.
Mientras tanto, la Fiscalía Auxiliar, encargada de las investigaciones por las muertes en Paya y Púcuro, anunció que se coordina con los caciques del área la exhumación de tres de los cuatro cadáveres hallados.
También se informó que hoy podrían estar llegando las valijas con la declaración jurada de los turistas extranjeros que viajaban con Alcázar cuando se produjeron los hechos.
Su testimonio, que fue tomado por la cónsul de Panamá en Bogotá, será de vital importancia en las diligencias que se realizan.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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