"EN UNA INVESTIGACIÓN criminal el tiempo que pasa es la verdad que huye", es la expresión utilizada por algunos detectives privados. Y es que no sólo se dedican a investigar infidelidades matrimoniales, también incursionan en el área de homicidios y secuestros.
Panamá América entrevistó a Domitilo Córdoba, quien se graduó como detective privado en la Academia Internacional de la Policía en Washington. Él ha realizado un sinfin de investigaciones, esclareciendo los hechos en la mayoría de los casos, los que pueden tomar semanas o años. Desde los años 90, luego de ser titular del Departamento Nacional de Investigaciones (DENI) se dedica a trabajar independientemente, y actualmente ha organizado una agencia.
Una de sus actuales pesquisas consiste en encontrar a Mónica Serrano, la niña panameña que fue secuestrada en el 2003 a la edad de (1 año y 1
2) cuando jugaba en su casa, Loma Bonita de Arraiján. ¿Está viva? Sí, pero posiblemente no está en Panamá sino en el extranjero, indicó.
Para este detective lo más importante en una investigación es la escena del delito, donde se reúnen las evidencias físicas del crimen, de la víctima, del o los sospechosos y del ambiente (pelos, sangre, uñas, raspaduras y cerumen). Sigue el laboratorio de criminalística. Todo lo que se recoja debe ser procesado, las fotografías, los planos, los croquis, pero aquí el forense es el que puede establecer si se trata de un homicidio.
Agrega que el modus operandi de un asesino siempre es igual. Ellos son muy inteligentes tratan de variar los hechos, pero inconscientemente hacen cosas que están dentro de su ser.
Los detectives privados no tienen placas, pero sí licencias de identificación que son otorgadas por el Ministerio de Gobierno y Justicia; también pueden portar armas con permiso.
"Todos los seres humanos nacemos con tendencias criminales, pero es el medio en que crecemos el que hace que estas se desarrollen, pero también pueden tener tendencias a ser asesinos por padecer enfermedades mentales", afirma.
Según Córdoba, en Panamá hay buenos detectives, pero no tienen los recursos que se requieren para una investigación.
Por su parte, Marcos Beraha, quien se dedica a investigar infidelidades matrimoniales y maltrato a menores, dice que necesitan apoyo del Ministerio de Gobierno y Justicia porque en algunas ocasiones están trabajando y son confundidos con delincuentes por los agentes policiales.
Beraha, quien estudió por correspondencia en Estados Unidos durante dos años, señala que en caso de infidelidades necesitan pruebas contundentes para que los que lo deseen puedan dar inicio a los trámites de divorcio.
Agrega que en estos casos tanto los hombres como las mujeres vigiladas están en igual cantidad y suman alrededor de 20 por mes. Aquí es necesario tener una foto de la persona investigada, así como placa, color y marca del vehículo, lugar donde trabaja, hora de salida. Aunque no en todos los casos se trata de infidelidad, en algunos la persona se va para un lugar de recreación como los casinos, al salir del trabajo.
Como dato curioso indicó que hay un caso de una señora que ha mandado a vigilar a su esposo más de seis veces y en todas siempre lo observan cometiendo adulterio, pero ella no lo deja.
Las investigaciones de maltrato a menores se encargan en menor proporción, sólo uno o dos al mes.
Consisten en colocar cámaras de video en las casas o apartamentos para conocer si las empleadas agreden a los menores.
En caso de homicidios y secuestros, los detectives cobran alrededor de B/.3, 000.00. Cuando se trata de infidelidad pueden cobrar B/.25.00 la hora y el video cuesta B/.200.00.
En la ciudad hay alrededor de cuatro agencias privadas de investigación que se dedican además a atender hurtos laborales, investigaciones bancarias, verificación de conductas de menores.
Vigilantes privados
´La falta de confianza y credibilidad incentiva la presencia de detectives en la ciudad de Panamá.