Nación

Violador llevó a varias víctimas al mismo lugar

El sujeto salió de la cárcel en noviembre, donde pagó pena por violación, pero de inmediato siguió su carrera delictiva.


TODA golpeada, con las heridas aún recientes y con la ropa rasgada, llegó una de las víctimas del "violador en serie", Esteban Díaz Santos, a una residencia en Pacora, propiedad de una señora que no se negó a brindarle auxilio.
Las escenas todavía están en la mente de esta buena samaritana, a quien llamaremos "Yeni", pues pidió reserva de su identidad.
"Ella llegó cuando yo estaba haciendo un mandado, fueron mis hijos quienes la recibieron. Luego, yo me asusté cuando me dijeron que había entrado a mi casa porque siempre tengo las puertas abiertas", dijo la señora.
"Yeni" narró que la mujer estaba temblando y "toda golpeada me dijo llorando que la acababan de violar y le di agua. La senté fuera en la cocina, donde me contó lo sucedido".
Nos contó Yeni, aún asombrada, que la mujer de edad joven le dijo que fue engañada por el delincuente, que la buscó hasta su casa con el cuento de que necesitaba a una mujer para laborar como doméstica en una casa de familia y que le pagaría B/.80.00.
Tanto ella como su esposo confiaron en el sujeto.
El violador Esteban Díaz Santos la llevó a un restaurante en el centro comercial La Doña. Allí comieron.
La víctima comenzó a sospechar que algo andaba mal, pero siguió creyendo en el empleo que le ofrecía. La mujer preguntó a su agresor por qué la había llevado allí. El victimario le dijo que comerían y luego irían a la finca donde era el trabajo.
Posteriormente, cuando van camino a la finca, el hombre la amenaza con un cuchillo, la obliga a quitarse la ropa y a tener relaciones sexuales .
Le pegó y la amenazó con un cuchillo, mientras lo paseaba por todo su cuerpo, describió Yeni, según le contó la víctima. El hombre fue descrito como un sujeto moreno y que tenía, además, varias cicatrices en su cuerpo y un tatuaje.
Se conoció que en esa misma área este hombre había llevado engañadas a dos de sus víctimas, para violarlas en un sitio boscoso.
El sujeto no sólo utilizó Pacora, también llevó a varias de sus víctimas a parajes solitarios de Chilibre y Pedregal.
Mientras sus víctimas lloraban, les pedía, amenazándolas con un cuchillo, que le diera 20 minutos para escaparse.
Les propinaba agresiones físicas, entre ellas, las estrellaba contra un árbol y no conforme con esto, les robaba dinero y prendas de oro.
El sujeto utilizaba taxis y buses para trasladarse de un lugar a otro. Desde 1994, el hombre ya había cumplido condenas de 5, 8 y 12 años de cárcel por violación.


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262102
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América