La barriada Gelabert mejor conocida como "El Martillo", ubicada en el corregimiento Victoriano Lorenzo de San Miguelito, es considerada zona roja por las autoridades policiales debido al alto porcentaje de delincuencia que en ella impera.
Y es que la reina en este sector se llama violencia, y sus edecanes son: el robo y la droga.
Una de las víctimas es el señor Eddi Checa Martínez, quien el pasado domingo fue herido en su propia casa por dos delincuentes del área quienes trataron de robarle a él y a su concuñado Alcibiades Avendaño Ríos las prendas que llevaban consigo.
Checa recibió dos disparos, uno en el pie y otro en la pierna. Pero, el señor Avendaño corrió con menos suerte.
Sentado en la sala de su residencia y curándose las heridas con plantas medicinales encontramos al señor Checa, quien manifestó que el hombre que le disparó se encuentra recluido en la sede la Policía Nacional.
Cuando fui a reconocerlo me dijeron que "no podía verlo" porque el abogado del victimario había dicho que este "se negaba a que lo vieran". Este hecho es extraño, ya que la Policía debe mostrar al detenido en una ronda de reconocimiento para que la víctima lo identifique.
Sobre el otro sujeto que participó del hecho delictivo señaló que es un menor de edad que vive en el área y a quien todavía no han detenido. Luego de lo que pasó desapareció y no se le ha visto más, indicó Checa.
Según el entrevistado este menor pertenece a la banda "Sangre Negra", que opera en el sector de "El Martillo".
Este caso es un digno ejemplo de que los ladrones no respetan al sol, ya que el hecho se suscitó a las 11:30 a.m., del pasado domingo, cuando la mayoría del vecindario estaba en casa.
Checa hizo un llamado al jefe de la Policía Nacional, Carlos Barés, para que se ponga mano fuerte y se termine con los delincuentes que tienen aterrorizados a los pobladores de "El Martillo". Agregó que en la barriada hay una sub estación de Policía, pero los agentes no hacen nada, ni siquiera rondas.
Seguimos recorriendo el lugar, orientados por dos guías, uno de la Junta Comunal de Victoriano Lorenzo y el otro un residente del sector, ya que debido a lo peligroso del área el representante Pablo González prefirió que no fuéramos solos.
Encontramos a tres señoras quienes nos dijeron que se salvaron de no presenciar el asesinato de Avendaño porque ese día estaban en un paseo.
Las entrevistadas coincidieron en que la violencia se ha apoderado de "El Martillo". Una de ellas señaló que el año pasado se dieron cuatro asesinatos casi de seguido, pero nadie dijo ni vio nada por temor a la represalia de los delincuentes.
Vivo aquí hace 26 años y recuerdo que antes todo era pacífico, pero ahora no se puede ni estar en el portal de la casa porque los malhechores comienzan a gritarnos que porque los estamos "vidajeneando", añadió.
Las señoras que prefirieron omitir sus nombres manifestaron también que la policía del área debe hacer algo porque "ni siquiera se les ve por aquí".
A unos 500 metros de la sub estación de Gelabert entrevistamos a otra residente, quien prefirió reserva del nombre, ella nos dijo que ya ha recibido amenazas de los delincuentes del sector.
"Lo que pasa es que se ponen afuera de mi casa y esperan a las personas que pasan por aquí para robarles", como les dije que los iba a denunciar me enseñaron un cuchillo, expresó.
¿Usted ve ese muro que está ahí?, preguntó señalando hacia un muro de cemento que está cerca de la calle. Bueno, ahí detrás meten a la gente y le roban, agregó.
La residente de "El Martillo" añadió que los jovencitos todos los días, sin importar la hora, se ponen a fumar su droga en la chatarra de un auto que está estacionado en la calle.
Hace unos días que la vecina, quien es dueña de la chatarra, llegó a mi casa llorando porque al regresar de hacer una diligencia se encontró con los menores consumiendo droga, ella les pidió que se fueran para su casa y los chiquillos comenzaron a gritarle improperios, mientras la madre de estos muy de cerca observaba todo muerta de la risa, expresó.
Los moradores piden a las autoridades que pongan las manos duras porque cada día la delincuencia organizada y las bandas juveniles aumentan, lo que pone en peligro a todos los residentes y visitantes de estos sectores.
HAY 400 POLICIAS Y SE NECESITAN 3,000
El representante del corregimiento Victoriano Lorenzo, Pablo González manifestó que no sólo en la barriada Gelabert se dan casos de violencia, sino en todo el distrito de San Miguelito.
Dijo que el problema es serio, ya que un estudio realizado en el distrito señala que para contrarrestar la ola de violencia existente se necesitan más de 3 mil policías y 185 patrullas, y actualmente sólo hay unos 400 agentes y cuatro vehículos.
Esta cantidad de agentes es muy pequeña para un distrito donde reside casi 500 mil personas, expresó González.
El funcionario agregó sólo el corregimiento Victoriano Lorenzo tiene 19 mil habitantes.
La sub estación de Policía que existe en Gelabert consta de muy poco personal, y aunque ellos hacen lo que pueden se quedan cortos, por las pocas unidades, indicó.
Añadió que el consumo y venta de droga afecta mucho a la comunidad de Gelabert, al igual que a muchas otras de San Miguelito.
El representante informó además que hoy se realizará desde las 8:30 a.m., un operativo de limpieza en las barriadas Fátima y Gelabert, con el fin de recoger toda la basura y chatarra que haya en estos sectores.
Sobre la recolección de basura dijo que no es ningún problema porque la Alcaldía de Panamá y la Junta Comunal que preside trabajan conjuntamente, y hacen un buen equipo.
Recientemente el alcalde de San Miguelito, Rubén Darío Campos reconoció que la Policía no rinde lo esperado por la comunidad.
Es absurdo que en la sede de la Alcaldía hayan 40 agentes y que en las áreas rojas del distrito no pase ni una ronda, objetó.
El funcionario agregó que no sólo la falta de unidades y de equipo de la Policía Nacional contribuye al aumento de la delincuencia en el distrito, a eso hay que aunarle la falta de presupuesto que enfrenta el Municipio de San Miguelito.
En el distrito de San Miguelito se han detectado unas 12 bandas delictivas, las que están integradas por jóvenes de 12 a 15 años, quienes tienen a la comunidad aterrorizada.
Igualmente, se han identificado 20 "zonas rojas", entre las que se pueden mencionar: Pan de Azúcar, Samaria, Santa Librada, El Futuro, La Felicidad (corregimiento José Domingo Espinar), Mi Pueblito (San Isidro) y La Fula (Cerro Batea).
Esta ola de delincuencia sólo podrá ser disminuida cuando los agentes de la Policía Nacional cuenten con el personal y el equipo necesario, mientras esto llegue los moradores de "El Martillo" deberán seguir viviendo en un área donde se expone la vida todos los días.