En Panamá los accidentes, suicidios, homicidios y otras muertes violentas se mantienen entre las primeras causas de mortalidad general.
Mientras tanto, más de 119 casos de violencia intrafamiliar se han registrado en el distrito de San Miguelito, de los cuales 99 son mujeres y 20 hombres, indicó ayer el director de Salud de esta región, Manuel Lobos.
Detalló que de los casos de maltrato 54 son físicos y 33 delitos sexuales, siendo generalmente las más afectadas, mujeres entre los 20 a 49 años de edad.
Las declaraciones del director médico se dieron durante los actos en conmemoración del Día de la No Violencia contra la Mujer y la Familia que tiene como lema "Cero tolerancia a la violencia de género".
Se conoce como violencia de género, todo acto o amenaza que provoca en la mujer daño o sufrimiento físico sexual o psicológico; incluyendo la amenaza de estos actos y coerción o privación arbitraria de la libertad, ya sea en público o en privado.
Las estadísticas demuestran que las más vulnerables siguen siendo las mujeres, niños (as), los adolescentes, adultos mayores y los discapacitados.
Sostiene que la violencia es un problema político público, social y de salud que atenta contra los derechos de los seres humanos y las libertades elementales, con costos que representan un obstáculo severo al desarrollo de los países.
Hay reflejos de autoviolencias con las drogas, alcohol, descuidos en la salud y suicidios.
La violencia entre seres humanos como acción u omisión es inaceptable, pues está dirigida a no consentir libremente, ya que implica uso de fuerza abierta u oculta y ejercida con relación de poder en todos los ámbitos de las relaciones familiares, laborales y comunitarias.
Las consecuencias a nivel psicosocial, además de las físicas por golpes, rupturas y quemaduras de algunas partes del cuerpo que producen heridas o discapacidades transitorias o permanentes, a las que suman las ofensas, amenazas y burlas son las formas más dramáticas de discriminación entre los géneros.