DOS NUEVOS cambios ha sufrido la violencia doméstica contra la mujer. La primera es que ya no es tan frecuente verlas corporalmente golpeadas; ahora los golpes han sido trasladados a su estado emocional.
El segundo, es que en la actualidad las mujeres han optado por tomar venganza, tornándose la relación de pareja en un fuego cruzado de golpes e insultos.
Al menos, así lo aseguró Patricia Brown, psicóloga del Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada (CAMM), quien en ese lugar atiende de 5 a 6 mujeres por día.
Según la especialista, las mujeres mantienen el mismo patrón de temor a divulgar su situación, por muchísimas razones, entre ellas, "el miedo al qué dirán, aunque el qué dirán ya está en boca de todo el mundo, porque la violencia no se da a lo interno del hogar".
"Puedes estar adentro, pero el escándalo se escucha afuera, las repercusiones son a nivel social, todo el mundo se da cuenta de lo que está pasando, por lo que es un secreto a voces.. Aún así, ellas se sienten avergonzadas de contar su situación", comentó.
Actualmente en el CAMM visualizan que un panorama se acrecenta. Ahora la mujer está tomando venganza, es decir, opta por la violencia cruzada, entonces se defiende y usa los golpes como una forma de escapar de ese proceso.
"Claro que esta es una forma equivocada, porque está visto que violencia genera más violencia, y eso no las ayudará a calmar ni a parar la situación", aclaró.
Por otra parte, Brown también detalló que observan menos casos de mujeres con golpes severos, que antes se presentaban con más frecuencia.
"Ahora vemos a mujeres que llegan más dañadas emocionalmente, porque, al parecer, el hombre está teniendo más temor de que lo denuncien y pase por el proceso en que se pueda comprobar la violencia física, sin embargo, la está destruyendo emocionalmente más".
La especialista aclaró que no hay un patrón real para descubrir que un hombre pueda ser violento, pero hay señales de alarma como cuando, aún en el noviazgo, quiere controlar la forma de vestir y actuar, así como decidir a quién su pareja le puede hablar y frecuentar.
Otro síntoma podría ser cuando un hombre vive peleándose a los golpes o que hace un "show" por cualquier tontería.
Es importante mencionar que hay quienes aseguran que los hombres proceden así porque sus mujeres los provocan. Ante esto, Brown tiene un planteamiento definido.
"Eso de la provocación no existe, porque está en la otra persona decidir conscientemente cómo reaccionar, si buscar ayuda o devolver el golpe", aseguró.
Mientras que según Brown, un maltratador puede dejar de serlo si tiene una verdadera disposición de cambiar; a la hora de tratar a las mujeres destruidas emocionalmente, el asunto no varía.
"El apoyo de la familia es muy importante, pero el interés del cambio tiene que ser personal", explicó a Panamá América la psicoterapeuta Liseyka Villamil, especialista en violencia familiar.
Para la especialista, uno de los puntos vitales es encaminar a estas mujeres para que tomen decisiones propias, debido a que ésta es una de las características fundamentales de las mujeres víctimas de violencia.
"Nunca tuvieron el poder de decidir, se acostumbraron a ser maltratadas y por eso ven el maltrato como una forma de vida", dijo, explicando que el dar la oportunidad de decidir se hace en la práctica, aunque se trata de un proceso gradual.
Explicó además que quien la atiende debe estar muy pendiente de los valores y conceptos de la víctima, y por ningún motivo debe contaminar a la mujer con extremos, haciéndole creer que todos los hombres son maltratadores.
"Hay que ayudarle a ver qué tan ciertos son los insultos y darle la oportunidad a la persona para que se desarrolle nuevas habilidades e intereses, pero libre de situaciones de abuso", dijo.
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