La preocupación de las autoridades del hospital Santo Tomás radica en que los familiares de los sujetos baleados o heridos con arma blanca que reciben la sangre no la reponen y desabastecen las reservas del Banco de Sangre del nosocomio. Según los médicos, los "delincuentes son los que más sangre consumen" y le están creando un grave problema al hospital, que recibe cada día pocos donantes de sangre.
Entre 60 y 100 pintas de sangre se utilizan los fines de semana para salvarle la vida a personas que llegan graves con heridas de bala, de arma blanca y producto de accidentes de tránsito.