Las nuevas revelaciones del testigo que condujo a la Iglesia Católica hacia los probables restos de Héctor Gallego pulsan, una vez más, la credibilidad de Melbourne Walker.
Como quedó estampado negro sobre blanco en una declaración que reposa en el Tomo I de las sumarias, Walker juró en 1971, que nada sabía acerca de cómplices o encubridores del secuestro. Pero 21 años después se desdijo cuando reveló al padre Guardia que otros participaron en la trama.