Las plantillas del Peñarol y el Nacional se preparan para jugar el próximo fin de semana un nuevo clásico del fútbol uruguayo que puede definir su futuro a falta de cuatro jornadas para finalizar el torneo Apertura.
Los equipos llegan al partido en momentos opuestos.
Pese a que el Peñarol es segundo en la clasificación, con 21 puntos, su juego y los resultados han ido en baja en las últimas semanas.
Primero fue líder solitario, después pasó a compartir esa posición con el Defensor Sporting, ahora puntero con 23 unidades, y en el último fin de semana resignó tal condición.
El Peñarol igualó en su última presentación 1-1 con el Rampla Juniors, penúltimo en la clasificación con 7 unidades, y la anterior jornada perdió por 1-2 ante el Liverpool, que ganó cuatro de los once partidos que disputó y tiene 17.
Manuel Koesseian, el entrenador del Peñarol, buscó en los últimos partidos con modificaciones tácticas y de jugadores recomponer el mejor juego del equipo, pero no lo logró.
Varias de las principales figuras de la plantilla están en bajo momento de forma, a lo que se suma el nerviosismo por los puntos perdidos.
Por el contrario el Nacional está en alza.
Hace cinco semanas el Nacional cesó al entrenador Luis González luego de una derrota por 1-4 ante el Cerro, que solo logró dos victorias en el campeonato y suma 12 enteros.
Contrató al ex ídolo del club, Juan Ramón Carrasco, y rápidamente se vio una mejora en la moral y el juego colectivo.
El Nacional no solo ganó de forma consecutiva sus últimos tres partidos sino que lo hizo por goleada: 3-0 al Tacuarembó, 6-1 al River Plate y 3-1 al Central Español el pasado fin de semana, pese a jugar todo el segundo tiempo con diez.
Esas victorias catapultaron al equipo hasta el tercer lugar en la clasificación con 19 unidades.
Cuando restan cuatro jornadas para terminar el torneo Apertura el resultado del clásico puede resultar decisivo para el futuro de ambos equipos, como una nueva inyección de moral de cara al cierre del campeonato.