El presidente de Italia, Giorgio Napolitano, afirmó hoy en la Asamblea General de la ONU que el mundo ha tenido que reaccionar ante la destrucción que el líder libio Muamar el Gadafi ha causado en su propio pueblo.
"El mundo no podía quedarse sin hacer nada ante la destrucción masiva y las muchas bajas que el líder libio infligió a su propia población", señaló Napolitano de visita en la ONU, en donde pronunció un discurso ante la Asamblea General del organismo en el que se refirió a los múltiples retos que enfrenta la comunidad internacional.
El presidente italiano subrayó que "la responsabilidad de proteger reside en Naciones unidas, mientras que el capítulo VII permite el uso de la fuerza para mantener la paz y la seguridad internacional", en referencia a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que permitió la intervención aliada en el país magrebí.
Napolitano agregó que el Gobierno libio "rechazó en múltiples ocasiones los llamamientos internacionales, incluyendo el de este órgano, y respondió con represión de las protestas civiles con fuerzas militares, y a una escala sin precedentes".
"En Libia estamos en el proceso de proteger a la población civil y de hacer cumplir la Carta de Naciones Unidas, actuando bajo la completa legitimidad de la resolución 1973" que el Consejo adoptó el 17 de marzo pasado, señaló a la Asamblea, en la que están representados los 192 Estados miembros de la ONU.
"No podemos subestimar los costes humanos y los riesgos de las acciones militares", indicó el líder italiano, a quien poco antes el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presentó como una "leyenda de nuestro tiempo" y la "encarnación de la historia italiana de postguerra".
Giorgio Napolitano, de 86 años y presidente de la República Italiana desde mayo de 2006, recordó que su país también ha pagado "un alto precio en vidas humanas y en sufrimientos" en las misiones internacionales en las que ha participado.
Señaló también que la comunidad internacional enfrenta "amenazas significativas a la paz y la seguridad internacional, semilleros de inestabilidad política, así como turbulencias económicas y financieras", al tiempo que tiene por delante reclamaciones "de libertad, dignidad humana y justicia social".
También subrayó que los derechos humanos son la base de la estabilidad política y el crecimiento sustenible, y pidió reforzar la legitimidad y la ley internacional, así como renovar el compromiso con el sistema multilateral de relaciones internacionales.
Por su parte, Ban destacó que Napolitano es en su país "un campeón de los principios públicos, de la buena gobernanza, la apertura, la transparencia y la honestidad como los más preciados bienes de la democracia".
El máximo responsable de la ONU recordó los compromisos de Italia con el organismo y que Roma fue el lugar elegido por la comunidad internacional para el nacimiento del Estatuto de Roma y la creación del Tribunal Penal Internacional (TPI).
Italia es el sexto contribuyente mundial al presupuesto de Naciones Unidas, y cuenta en su territorio, en concreto en Brindisi, con una base logística para el organismo internacional, así como una escuela de formación profesional para funcionarios de la ONU en Turín y con la sede en Roma de varias agencias como el Progrma Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización para los Alimentos y la Agricultura (FAO), entre otros.