La recesión económica en Nicaragua será más aguda de lo anticipado en 2009, según el presidente Daniel Ortega, que predijo hoy una reducción en las exportaciones, en las remesas familiares y en la cooperación externa, producto de la crisis financiera mundial.
El mandatario, en su segundo informe anual, que fue distribuido hoy a la prensa, señaló que este país centroamericano sufrirá este año "la contracción" de su economía y "la reducción del empleo" por el empeoramiento de la economía global.
Ese informe debió presentarlo Ortega en sesión solemne a la Asamblea Nacional el 10 de enero, pero no lo hizo porque el Parlamento se encuentra paralizado a causa de una crisis originada por los resultados de las elecciones municipales del 9 de noviembre pasado que la oposición liberal rechaza "por fraudulentos".
En el informe de 464 páginas, que según el Gobierno fue entregado a la Asamblea Nacional el pasado sábado, Ortega afirmó que Nicaragua comenzará a sentir en 2009 "los efectos del desplome del capitalismo neoliberal".
Entre ellos, dijo que el sector privado nicaragüense, en especial el bancario, ya no puede acceder, con la "misma facilidad de antes", a los créditos internacionales con el que se financia la producción local.
Ortega indicó que productos de exportación como carne, mariscos, cacahuete y café "ya enfrentan problemas de reducción de demanda o de precios".
"Esto previsiblemente puede extenderse a otros rubros en 2009 y 2010, reduciendo los ingresos en divisas por exportaciones", agregó.
El gobernante también anticipó una reducción en la cooperación externa que recibe Nicaragua, calculada en 600 millones de dólares anuales, porque "en condiciones de recesión profunda, la cooperación externa va a reducirse en todo el mundo".
Las remesas familiares que envían los nicaragüenses que trabajan o residen en el exterior, que alcanzaron los 807 millones de dólares en 2008, también disminuirán este año, apostilló.
Explicó que el comportamiento de las remesas en Nicaragua dependerá "de la evolución del empleo en Estados Unidos y Costa Rica", donde reside la mayoría de nicaragüenses que viven en el exterior.
Ortega alegó que el desempleo en Estados Unidos cerró en 7,2 por ciento a diciembre de 2008 y se proyecta un aumento al nueve por ciento en 2009.
"Así, es probable que las remesas disminuyan en alguna medida. También puede producirse la repatriación de compatriotas sin empleo en el exterior", advirtió.
Para Ortega, ese panorama "va a contribuir a la contracción de la economía nacional y la reducción del empleo".
"Esto a su vez llevará a la contracción de la recaudación de impuestos y aranceles para el presupuesto general de la República", añadió.
Para enfrentar esa crisis, el Gobierno sugiere la unidad de todas las fuerzas económicas, sociales y políticas del país "por encima de rivalidades y rencillas" y procurando "evitar la politización con responsabilidad patriótica".
"Hay que evitar una depresión profunda, acordando que la recuperación es más difícil en pequeñas economías periféricas", dijo el gobernante.
Ortega recordó que Nicaragua no recuperó el nivel de producción de 1929, durante la gran depresión mundial, sino hasta 1950.
Otras medidas para enfrentar la crisis, según el informe, es incrementar la cooperación con los países centroamericanos y los que integran la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que impulsa Venezuela.
También se prevé potenciar las relaciones en comercio e inversiones con Brasil, China, India, Irán, Rusia y Taiwán.
"El mundo es menos unipolar y más multipolar", anotó el jefe de Estado.
Ortega también espera la ejecución de algún "megaproyecto" para dinamizar la economía y el trabajo por años de forma sostenida.
Otras medidas son la flexibilización de la aplicación del incentivo fiscal a cualquier impuesto o arancel; ofrecer régimen de zona franca por tiempo definido a industrias existentes que lo requieran; y reducir el Impuesto del Valor Agregado a los productos turísticos, así como proponer una política de salario mínimo.