Existe una falta de cultura en el panameño con respecto a cómo proteger su vida en caso de sismos y terremotos heredada por la creencia o el mito de que aquí no ocurren desastres naturales, aseguró ayer el Licdo. Abraham Crócamo, ex director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC).
Crócamo, quien estuvo al cargo del SINAPROC durante el terremoto que azotó la provincia de Bocas del Toro en abril de 1991, aseguró que el panameño no sabría qué hacer en caso de un terremoto de gran magnitud.
Manifestó el ex directivo de SINAPROC que esa falta de cultura ha llevado a la población al desconocimiento de qué tiene que hacer en casos de un terremoto y a los gobiernos a no destinar los recursos económicos suficientes en materia de protección civil.
De acuerdo al ex funcionario la poca experiencia, "afortunadamente" que tenemos los panameños en cuanto a terremotos y la falta de práctica y docencia para instruir a la población en caso de ese tipo de desastres son consecuencia de esa poca cultura que existe en materia de protección civil en el país.
Para Crócamo el problema de la falta de cultura en ese aspecto abarca tanto a la población, que no práctica las medidas porque se afearan a la creencia de que aquí no ocurre nada y los gobiernos que no destinan los recursos necesarios para enfrentar un posible terremoto o cualquier otro evento de la naturaleza.
Aseguró que ese mito de que en Panamá no ocurre desastres como terremotos debe terminarse ya que científicamente está comprobado que en el Istmo sí han ocurrido grandes sismos como el de 1882 y no se descarta que otros en el futuro ya que el período de que vuelva a repetir esos eventos toma hasta 100 años.
Es importante la docencia y la práctica constante entre la población para que sepan qué medidas tomar en caso de un sismo fuerte, dijo Crócamo a la vez que señaló que a diferencia de Panamá , países como Japón y los Estados Unidos tienen un ejercicio anual de terremoto que ayuda a preparar a la población.
Mejorar la educación y la cultura es determinante para la eficacia del sistema de protección civil en Panamá, dijo Crócamo.
Indicó que en Panamá se han podido establecer ejercicios anuales de posibles inundaciones a las poblaciones cercanas a la cuenca del Canal y los mismos son ejecutados con la ayuda de la Comisión del Canal de Panamá.
Señaló que así como se práctica ese ejercicio de inundaciones , las autoridades deben comenzar a instruir a la población sobre ejercicios de evacuación en caso de un terremoto.
Crócamo recomendó que a nivel de las escuelas primarias y secundarias se formalizarán charlas como parte de algunas materias que instruyeran a los jóvenes en el tema de protección civil.
También recomendó que se organice el funcionamiento de un Instituto Superior para la Formación de Protección Civil para capacitar a las personas que trabajarán en la logísticas y rescate al momento de que ocurran eventos imprevistos.
En otros países la formación de miembros de Protección Civil está a cargo de las universidades, destacó el ex funcionario del gobierno de Guillermo Endara.
Con respecto a lo económico, Crócamo reconoció que a nivel de Panamá los gobiernos han aumentado las partidas presupuestarias para el Sistema de Protección Civil, pero subrayó que aún son insuficientes.
"Debe existir un presupuesto real que responda a estas necesidades de advertencia ya que las mismas son planteadas científicamente y realmente están ocurriendo y van a ocurrir", destacó el ex funcionario.
Denunció que lo que se destina todavía para el Sistema Nacional de Protección Civil es insuficiente en materia económica ya que si se toma en cuenta todos los daños que ocasionaría un terremoto dentro de las infraestructuras es escuelas, hospitales, clínicas, etc.
Apuntó que se deben destinar recursos para asegurar bienes de gran utilidad y beneficios para el país como lo es el Canal de Panamá , que a partir del 31 de diciembre próximo pasará a manos panameñas.
Panamá debe asegurar su Canal en caso de que el mismo sea afectado por un terremoto de gran magnitud, sugirió Crócamo.
Agregó que los gobiernos deben establecer una Comisión Técnica independientes, sin partidismo político para que presente una "fotografía real de Panamá" en cuanto a la vulnerabilidad de posibles desastres naturales.
Crócamo recordó que a principios de la década pasada se hizo un mapa de los posible sitios de deslizamientos de tierras en la ciudad capital, el cual fue un hecho gracias al apoyo de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP).
Señaló que más del 50% del presupuesto de la entidad debe ser destinado para educación y prevención. Recordó que durante su administración los primeros años logró poner el 80% de su presupuesto para educación y luego en los años finales lo redujo hasta un 50%.
Actualmente el Sistema Nacional de Protección Civil cuenta desde hace cuatro años con un presupuesto estimado en B/.1.8 millones de los cuales, B/.978 mil son destinados para salarios.
Crócamo señaló que es importante que el director de la entidad mantenga excelentes relaciones y contactos con el Presidente de la República ya que la entidad coordina la participación de varias instituciones del gobierno y además en caso de un desastre la ayuda económica que logre debe ser expedita y sin trastrocamiento porque la población afectada no puede esperar.
Debe ser mayor el apoyo de los gobiernos a los sistemas de protección civil ya que los mismos realizan tareas destinadas a proteger los derechos humanos de las personas, destacó.
En cuánto a la existencia de albergues para damnificados en caso de desastres, Crócamo recordó que desde 1985 existe un estudio del Ministerio de la Vivienda que propone la creación de un centro de atención para personas afectadas por eventos naturales ,y se plantea además la producción de alimentos por éstos mismos centros para los seres humanos que tengan que habitar allí.
Crócamo denunció que lastimosamente está propuesta ha quedado como otras más en el olvido sin que en Panamá exista una real política de atención a los damnificados en caso de desastres.
La mayoría de los damnificados de incendios e inundaciones son llevados a instalaciones deportivas donde permanecen muchos meses antes de que se les encuentre reubicación.
El ex funcionario manifestó que Panamá mantiene la secretaría del Centro Para la Prevención de Desastres en Centro América, la cual fue producto de un convenio que suscribió el gobierno anterior.
Señaló que la sede de esa secretaría debe ser aprovechada para impulsar a Panamá como un verdadero centro de recepción de tránsito de ayuda a los países del área que sufran desastres naturales.
Para Crócamo , tanto los dos gobiernos que no han sucedido después de la invasión norteamericana de 1989 y los panameños han aprendido muy poco de la experiencia del terremoto de Bocas del Toro , que ha sido uno de los peores desastres de la naturaleza en los últimos años.
Crócamo señaló que después del terremoto de Bocas del Toro hubo poco cambio a nivel del gobierno de Guillermo Endara en la designación de mayor atención y recursos económicos para el SINAPROC.
A nivel del gabinete hubo bastante conciencia sobre la importancia de fortalecer SINAPROC, pero a nivel de los profesionales la conducta tomada fue ejemplarizante, destacó Crócamo.
Expuso como ejemplo el hecho de que a raíz del terremoto de Bocas del Toro los profesionales de la ingeniería revisarán las normas de construcciones antisísmicas y crearon un nuevo reglamento de estructuras que entró en vigencia en 1994.
Pero a nivel de los gobiernos con la experiencia de Bocas del Toro " no se ha aprendido" a manejar otras situaciones.
"Fue una experiencia rica para los profesionales y entendidos en la materia , pero no así para las autoridades", apuntó el ex directivo de SINAPROC.
Indicó que en materia de adelantó de mayor presupuesto para la institución no fue mucha a raíz del terremoto de 1991, debido a la forma política como se manejo el tema.
Eso trajo como consecuencia una mala imagen del pueblo para quienes administraron los recursos en ese momento, comentó el ex funcionario.
Destacó que además los recursos destinados para mitigar la situación en Bocas fueron insuficientes debido a que los daños fueron mayores.
Las donaciones fueron manejadas sin la experiencia correspondiente y obviamente que hubo algo de "juega vivo" en la distribución de las mismas; denunció Crócamo.
Aseguró que el dinero destinado sí fue debidamente auditado por el entonces contralor José Chen Barría y si ocurrió algún hecho doloso pudo haber sido en la calidad de las obras que se construyeron en la población.
El terremoto de Bocas del Toro fue el "desastres perfecto", pero los panameños no aprendimos nada del mismo, consideró Crócamo.