El Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (Norad, por su sigla en inglés) confirmó hoy que dos cazas canadienses interceptaron dos bombarderos rusos TU-95 en el Ártico.
Norad también añadió que los dos "Bear", como la OTAN denomina estos aparatos capaces de transportar armas nucleares, se mantuvieron fuera del espacio aéreo de Canadá y Estados Unidos y que este tipo de vuelos son habituales y no constituyen un motivo de alarma.
En la noche del martes, Dimitri Soudas, portavoz del primer ministro canadiense, Stephen Harper, reveló en un comunicado que dos aviones de combate canadiense CF-18 habían interceptado los aviones rusos a unos 220 kilómetros al norte de la localidad de Inuvik, en el Ártico canadiense.
La televisión pública canadiense CBC dijo que Soudas señaló que "gracias a la rápida respuesta de las fuerzas áreas canadienses, en ningún momento los aviones rusos penetraron en el espacio aéreo" de ese país.
En un comunicado facilitado a CBC, el Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica afirmó que tanto Rusia como ellos "habitualmente realizan ejercicios en el Ártico. Estos ejercicios son importantes tanto para Norad como para Rusia y no son causa de alarma".
Precisamente Harper se encuentra en la actualidad en las regiones árticas canadienses realizando una gira para reafirmar la soberanía de Canadá sobre los territorios y aguas más septentrionales del país.
Es la segunda vez en los dos últimos meses que el Gobierno canadiense revela la interceptación de bombarderos rusos en el espacio aéreo internacional en las cercanías de Canadá.
El pasado 30 de julio, el ministro de Defensa canadiense, Peter MacKay, reveló que otros dos TU-95 habían sido interceptados sobre el Atlántico e insinuó que los aviones rusos habían sondeado las defensas aéreas norteamericanas.
El Gobierno canadiense ha aprovechado estos incidentes para justificar su decisión de adquirir 65 F-35 por un coste total de unos 18.000 millones de dólares para sustituir a los CF-18.
El estadounidense F-35 Joint Strike Figthers es un caza de quinta generación con características de avión invisible al radar.
La adquisición de estos aviones ha sido criticada por los partidos de la oposición canadiense que consideran que el aparato es excesivamente caro y el contrato ha sido adjudicado a Lockheed Martin, fabricante del F-35, sin concurso público.