La empresa canadiense Nortel, uno de los mayores fabricantes de equipos para telecomunicaciones, se declaró hoy en suspensión de pagos en Estados Unidos y Canadá ante la imposibilidad de pagar decenas de millones de dólares de intereses de su deuda.
La compañía dijo que espera que "las operaciones diarias de la compañía sigan sin interrupción" a pesar de la suspensión de pagos.
"Nortel sigue concentrada al 100 por ciento en servir a sus clientes en todo el mundo a través de la continuada inversión en investigación y desarrollo y apoyo a su cartera de productos" añadió la compañía a través de un comunicado.
La presentación de la solicitud de suspensión de pagos ante los tribunales del estado de Delaware (EE.UU.) provocó el hundimiento de las acciones de la empresa.
Los títulos del mayor fabricante de material de telecomunicaciones de Norteamérica perdieron un 80 por ciento de su valor en la Bolsa de Toronto (TSX) tras la reanudación de la cotización de los valores.
A las 12.30 hora local (17.30 GMT), los títulos se habían recuperado ligeramente y se cotizaban un 68 por ciento por debajo del precio de ayer, a 0,12 dólares canadienses por acción.
Nortel ha estado en dificultades desde la crisis de los valores tecnológicos en el año 2000.
Desde entonces, la empresa ha reducido a un tercio sus empleados y en los últimos cuatro años ha perdido unos 7.000 millones de dólares estadounidenses.
Además, ha estado envuelta en varios escándalos contables y ha sido demandada por algunos de sus accionistas.
El año pasado, la policía canadiense acusó de fraude y falsificación de documentos al antiguo consejero delegado de Nortel, Frank Dunn, y a otros dos ex directivos (Douglas Beatty y Michael Gollogly) por sus acciones en los años 2002 y 2003.
Los tres fueron despedidos de Nortel en 2004 después de descubrirse irregularidades contables en los resultados de la compañía desde el año 2000.