El tenis chileno vivió hoy una jornada de nubes y claros en Roland Garros, donde brilló el sol para Fernando González, que se colocó en dieciseisavos de final, mientras que las sombras se cernieron sobre su compatriota Nicolás Massu, eliminado en segunda ronda.
"Feña", como apodan al número uno del tenis chileno, dice que está este año "mucho más fresco de mente" y que se siente "mucho más libre a la hora de elegir las jugadas".
Aviso para navegantes que envía el que el año pasado alcanzara los cuartos de final del torneo al que será su rival en la tercera ronda del Grand Slam de París, el francés Josselin Ouanna, 134 del mundo, que eliminó al ruso Marat Safin en su último Roland Garros, en un épico partido por 7-6 (2), 7-6 (4), 4-6, 3-6 y 10-8, en cuatro horas y 34 minutos.
La única preocupación de González no es tenística sino física, pues hoy su tobillo izquierdo amagó con torcerse, le provocó "mucho dolor" y se llevó "un susto grande", ya que es la misma articulación que se lesionó en el Master 1000 de Roma, hace tres semanas.
Si su tobillo le respeta, González puede intentar hacer algo grande en la tierra batida de París porque lo está pasando "muy bien en la cancha, lo cuál es súper importante", dijo, y cree que su alegría se refleja en la pista cuando entra a jugar.
Si la moneda cayó de cara para González, que dice que está "sacando muy bien" y despliega un tenis cómodo y efectivo, la cruz fue para Massu, que cayó eliminado frente al decimoséptimo cabeza de serie del torneo y no ve luz al final del túnel.
Massu no sabe qué es lo que le está pasando y reveló que se sentía incapaz de leer las jugadas y de reaccionar como, dentro de sí mismo, sabe que puede hacerlo y lo hacía en otro tiempo.
La frustración que le provocaba su desafinado tenis se convertía en impotencia porque, durante la hora y cuarto que duró el partido, veía que las cosas no le salían y "no encontraba solución a lo que estaba pasando.
"Miro el ránking y no puedo creer dónde estoy", confesó el de Viña del Mar, quien ocupa el puesto 120 de la clasificación que elabora la ATP.
"Yo me tengo fe", apunta 'El Vampiro', quien compartió consternado con la prensa que no comprende por qué no alcanza el nivel que le llevó a meterse entre los diez mejores jugadores del mundo en 2004.
Massu lleva tiempo pensando las cosas, explicó, y se plantea contratar a un nuevo entrenador y preparador físico además de a un psicólogo.
A sus 29 años, está dispuesto a entrenarse siete u ocho horas diarias, a "no cerrarse y escuchar" y, si fuera necesario, contratar a un profesional que le ayude a "ordenar" su cabeza.
"Puedo estar muy feliz fuera de la cancha, en ciertos aspectos de mi vida personal, pero si no estoy bien en mi trabajo, no me siento completo", añadió Massu, que había derrotado en la primera ronda a al austríaco Daniel Koellerer, 77 del mundo por 6-3, 6-4, 1-6, 2-6 y 6-3 en tres horas y 43 minutos.
Massu, que percibirá 24.500 euros (unos 19.000.000 pesos chilenos o unos 34.000 dólares) por alcanzar la segunda ronda de Roland Garros, se convirtió hoy en el segundo chileno eliminado en este Grand Slam, después de que Paul Capdeville perdiera en primera ronda contra el argentino Diego Junqueira.
A partir de ahora, González, el 'Bombardero de la Reina', será la única esperanza chilena para conquistar la Copa de los Mosqueteros, en un torneo que terminará el primer domingo del próximo junio.