La destrucción de Al Qaeda, tras siete años de guerra, será el eje de la nueva estrategia de Estados Unidos para Afganistán, a donde se enviarán más tropas y funcionarios civiles, afirmó hoy el presidente Barack Obama.
Obama presentó hoy la esperada revisión estratégica hacia Afganistán en un acto en el Edificio Ejecutivo de la Casa Blanca, en el que estuvieron presentes, entre otros, la secretaria de Estado, Hillary Clinton; el secretario de Defensa, Robert Gates; y el jefe del Mando Central, el general David Petraeus.
"La situación es cada vez más peligrosa" en Afganistán, indicó el presidente estadounidense, que precisó que "numerosas evaluaciones de inteligencia han advertido de que la red terrorista Al Qaeda planea activamente atentados contra EE.UU. desde su refugio en Pakistán".
Según Obama, que ordenó la revisión estratégica inmediatamente tras su llegada a la Casa Blanca hace dos meses, "la seguridad de todo el mundo está en juego".
La nueva estrategia será "más firme, más inteligente y exhaustiva", afirmó Obama, y tendrá como meta "desactivar, desmantelar y derrotar a Al Qaeda en Pakistán y Afganistán e impedir su regreso a cualquiera de esos países en el futuro".
El plan tendrá varios aspectos: militar, civil, ayuda económica y cooperación internacional.
En el ámbito militar, se buscará fomentar el adiestramiento de las fuerzas de seguridad afganas, que se busca que cuenten con 134.000 soldados y 82.000 policías.
Para ello, Estados Unidos enviará un contingente adicional de 4.000 soldados posiblemente en junio, que tendrán como misión formar y asesorar a esas fuerzas de seguridad.
Estas tropas se sumarán a los refuerzos ya anunciados de 17.000 soldados estadounidenses, que tendrán misiones de combate y apoyo y que llegarán gradualmente al país centroasiático en los próximos meses.
Ello aumentará el contingente estadounidense en Afganistán a 57.000 soldados, frente a los 36.000 actuales.
Además, EE.UU. aumentará su envío de personal civil -especialistas en agricultura, ingenieros y educadores, entre otros- para "mejorar la seguridad, la oportunidad y la justicia", no sólo en Kabul sino también en las provincias, afirmó el presidente estadounidense.
Afganistán, apuntó Obama, "cuenta con un Gobierno electo pero está minado por la corrupción y tiene dificultados en proveer servicios básicos a su gente. La economía se ve perjudicada por la explosión de tráfico de narcóticos que alienta la delincuencia y financia a los insurgentes".
El plan se centrará también en Pakistán porque, a su juicio, "el futuro de Afganistán está ligado de manera inextricable al de su vecino".
Así, indicó, busca un aumento de la ayuda a Pakistán, que estará condicionada a que ese país aumente sus esfuerzos en la lucha contra los insurgentes y al respeto a las autoridades democráticas.
Obama busca triplicar la ayuda anual a Pakistán, para dejarla en 1.500 millones de dólares anuales.
Para medir el progreso logrado y garantizar que "no insistimos en mantener el mismo camino en vano", prometió, que se establecerán una serie de parámetros que evaluarán los logros en el adiestramiento de las tropas afganas, el crecimiento de la economía de ese país y el progreso en la lucha contra los insurgentes.
El Gobierno estadounidense también "pedirá a los demás que cumplan su parte" y en la cumbre de la OTAN de la próxima semana pedirá "no simplemente tropas, sino más bien capacidades definidas claramente: el apoyo a las elecciones afganas, el adiestramiento de las fuerzas afganas y un mayor compromiso civil con el pueblo afgano".
Obama anunció, asimismo, un nuevo Grupo de Contacto junto a la ONU para Afganistán y Pakistán, que incluirá a los aliados de la OTAN, los estados centroasiáticos, los países del Golfo, Irán, Rusia, India y China.
"Ninguno de estos países se beneficia de que exista una base para los terroristas de Al Qaeda y de que la región caiga en el caos. Todos se benefician de la promesa de una paz duradera, de seguridad y de desarrollo", destacó el mandatario.
Tras siete años y medio de guerra en Afganistán, EE.UU. multiplica su fuerza
Estados Unidos ha estado involucrado en Afganistán desde octubre de 2001, primero con una campaña de bombardeos y luego con tropas en tierra, en una operación que denominó "Libertad Perdurable", que puso en fuga al gobierno Talibán y sus aliados de Al Qaeda.
La invasión costó la vida a 12 soldados estadounidenses. Desde entonces, al menos 671 soldados estadounidenses han muerto en Afganistán, y la cifra de bajas ha crecido casi año tras año.
En 2002 murieron en Afganistán 49 soldados de EE.UU., cifra similar a la de los dos años siguientes, pero en 2005 cayeron 99, en 2006 otros 98, y desde 2007 las cifras aumentaron sustancialmente: 117 bajas fatales ese año y 155 en 2008.
Si se agregan los contingentes de otra docena y media de países que forman la coalición con EE.UU. en Afganistán, han muerto en ese país 1.120 soldados extranjeros. El año pasado fue el más cruento para esa coalición con 294 bajas fatales.
En los tres primeros meses de este año han muerto en Afganistán por lo menos 41 soldados estadounidenses y 34 de otros aliados.
Actualmente hay en Afganistán más de 36.000 soldados de Estados Unidos y unos 20.000 de otros miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El presidente Barack Obama anunció hoy el despacho de 4.000 soldados adicionales que cumplirán, principalmente, tareas de instrucción para las fuerzas militares y policiales del Gobierno de Kabul.
Aparte de eso, el Gobierno de Obama enviará en los próximos meses hasta 17.000 soldados, de manera que EE.UU. tendrá apostadas en Afganistán casi tres veces más tropas que todos sus aliados.
El incremento de la presencia estadounidense responde a las peticiones de los mandos militares que, encabezados por el general David McKiernan, comandante de las tropas en Afganistán, solicitaron desde diciembre refuerzos de al menos 20.000 soldados para hacer frente a la creciente amenaza del movimiento talibán.
Gran parte de esos refuerzos irá al sur de Afganistán, escenario del resurgimiento de los talibanes y donde las fuerzas internacionales han sufrido la mayor parte de sus bajas.
Hasta el momento, la mayoría de los contingentes desplegados en esa zona está integrada por estadounidenses, canadienses, británicos y holandeses.
La Fuerza Internacional de Estabilidad para Afganistán opera con mandos regionales, de los cuales el Mando Norte está a cargo exclusivamente del contingente alemán.
El Mando Regional Este está bajo las órdenes de EE.UU.; el mando en la Región Sur lo toman por turno los holandeses, canadienses y británicos; el Mando Oeste lo controlan los italianos, y las fuerzas de Francia encabezan el mando de la región capitalina, donde está el cuartel general de la fuerza internacional en la cual contribuyen 41 países.
Las tropas de Alemania, Italia y España, que son las más numerosas bajo los mandos regionales Norte y Oeste, operan bajo estrictas restricciones de su desplazamiento e intervención en combate.