“Aunque el devastador evento nunca podrá ser reducido a números, es claro que la ciudad de NY y la nación continuarán sufriendo sus consecuencias económicas durante años”, dijo el jefe de auditores de la ciudad, William Thompson.
El costo de reemplazar edificios destruidos o dañados, infraestructura y activos perdidos alcanza $21,800 millones.
Los ataques contra el World Trade Center destruyeron 1.2 millones de metros cuadrados de espacio para oficinas de alto costo, equivalente al espacio total de oficinas del distrito comercial central de Atlanta o Miami.
El informe de Thompson señala que la ciudad perdió un total de 146,000 puestos de trabajo como resultado de los ataques, que ya costaron 17,000 millones de dólares en salarios perdidos.
Al mismo tiempo, la ciudad no ganó los proyectados 63,000 puestos que podrían haber resultado de la recuperación de la recesión.
El documento también señala que de los 21,400 millones de dólares en asistencia federal destinada a la ciudad, solamente 2,700 millones fueron entregados hasta la fecha.
El informe no es enteramente negativo y Thompson subraya un pequeño incremento en el empleo en julio y la consolidación del mercado inmobiliario.
“Los hechos demuestran que la ciudad sufrió una pérdida sin precedentes, pero ya hay señales de recuperación”, afirmó.
“Una y otra vez la ciudad de NY ha superado grandes dificultades. Los ataques costaron a la ciudad casi $3,000 millones en impuestos perdidos y casi $500 millones en gastos no rembolsados, dijo Thompson, señalando que casi la mitad de los $6,000 millones de déficit contabilizados para el ejercicio fiscal de 2003 era atribuible a los atentados.
Una importante pregunta planteada en el informe es sobre el desplazamiento de empresas hacia los Estados vecinos de New Jersey y Connecticut.
“Algunos ex ocupantes del World Trade Center han dado claras señales de que por ahora sus empleados no desean estar en el centro (Manhattan) y los han trasladado hacia otras áreas”, dijo.
El alcance del impacto económico inmediato de los ataques sobre la ciudad es subrayado por una serie de cifras relacionadas con el promedio diario de producción bruta “Gross City Product” (GCP, Producto Bruto de la Ciudad), de NY, situado en $1,200 millones.
“En los primeros cuatro días (luego de los ataques) 90% del bajo Manhattan estuvo cerrado, costando un total de 1,080 millones de dólares”, dijo Thompson.
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Los ataques marcaron paradójicamente el fin de la recesión económica que atravesó EU en 2001.
“Mientras que antes del 11 de septiembre pensábamos que ya habíamos atravesado la recesión y que los ataques iban a dar el golpe de gracia, lo que ocurrió fue exactamente lo inverso”, explicó el economista, Evariste Lefeuvre.
“Ya estábamos en recesión sin saberlo y la economía pudo reanudar el crecimiento principalmente gracias a los consumidores”, dijo.
Hubo que esperar al 31 de julio de 2002 para tener la confirmación oficial de que el Producto Interno Bruto tuvo una contracción durante los tres primeros trimestres de 2001, previo a un aumento en el cuarto trimestre.
Los ataques de los dos principales centros estadounidenses de decisión económica, inicialmente influyeron mucho sobre los mercados, que se hundieron en las semanas siguientes.
La bolsa de NY, situada a pocas cuadras de las Torres Gemelas, volvió a la actividad el 17 de septiembre, sufriendo la baja más fuerte de su historia, con una disminución de 684.81 puntos.
Paralelamente, “la fuerte caída de los gastos de consumo inmediatamente después del 11 de septiembre subrayó el debilitamiento de los fundamentos de la economía estadounidense”, afirmó el economista, John Lonski.
La debilidad actual de la economía estadounidense, marcada por una fuerte desaceleración del crecimiento, una baja del dólar y una inestabilidad relativa de los mercados, se debe a eventos en su mayoría posteriores a los ataques.
Una demanda presentada ante un tribunal de distrito en Manhattan acusa al gobierno iraquí de tener conocimiento de que Osama bin Laden planeaba atacar el Pentágono, la Casa Blanca y NY antes de los atentados del 11 de septiembre y que Bagdad dió apoyo a los ataques.
La demanda fue realizada en nombre de las víctimas de los ataques del año pasado, incluidos los familiares de los bomberos de Nueva York que murieron en las Torres Gemelas del World Trade Center.
El documento, que solicita el pago de un billón de dólares en daños, fue presentado por la firma neoyorquina Kreindler and Kreindler, que manejó numerosas demandas en el sector de la aviación, incluida la causa derivada de la explosión en vuelo del Pan Am sobre Lockerbie, Escocia, en 1988.
Se trata también de la primera demanda judicial presentada en EU que intenta establecer una conexión entre Irak y grupos extremistas como Al Qaeda, liderada por Osama.
En ella se afirma que se realizaron reuniones entre oficiales de inteligencia iraquíes y miembros de Al Qaeda, uno de ellas en Bagdad en 1992 entre un cercano colaborador de bin Laden, Ayman al-Zawahiri, y líderes iraquíes.
En el documento se alude a una información publicada el 21 de julio de 2001, en el que se cita a bin Laden diciendo que pensaba bombardear el Pentágono luego de destruir la Casa Blanca.