Familiares de los 193 muertos que en 2004 dejó el incendio de una discoteca de Buenos Aires homenajearon hoy a las víctimas frente a la sede de los tribunales, donde mañana se emitirá el veredicto del juicio que se llevó a cabo para establecer responsabilidades en la tragedia.
Los familiares y amigos de los fallecidos en la discoteca República Cromañón dejaron una flor y prendieron una vela en nombre de cada uno de ellos en la plaza situada frente a la sede judicial, tras lo cual ofreció un recital el músico Marcelo Santillán, sobreviviente del siniestro.
"Espero que mañana haya justicia y que todos los responsables vayan a la cárcel", dijo a Efe Félix Solis, padre de una de las víctimas.
Fuentes judiciales señalaron que si bien se prevé que el Tribunal Oral en lo Criminal 24 de la capital del país condene a varios de las 15 personas que están siendo juzgadas, ninguna de ellas irá a prisión hasta que la sentencia quede firme.
A finales de junio pasado, los jueces de este tribunal dieron por concluida la etapa de audiencias del juicio, que comenzó hace un año.
La principal querella, que representa a unas 800 familiares de víctimas y sobrevivientes, ha pedido 26 años de prisión tanto para el empresario Omar Chabán, dueño de la discoteca, como para el cantante y el representante del grupo de rock Callejeros, que tocaba allí el 30 de diciembre de 2004, cuando ocurrió el incendio.
También solicitó 13 años de cárcel para Raúl Villarreal, jefe de seguridad de República Cromañón y estrecho colaborador de Chabán, así como penas privativas de la libertad de 12, 10 y 5 años para los otros cinco integrantes de la banda de rock.
Sobre los imputados pesan acusaciones por los delitos de "estrago doloso seguido de muerte", con penas de entre 8 y 25 años de prisión, y "cohecho activo" (pago de sobornos), que las leyes locales castigan con entre 1 y 6 años de cárcel.
La Fiscalía acusa a los músicos de haber organizado junto con Chabán el recital, en el que, según testigos, se permitió que entraran personas con bengalas, cuya utilización era usual en los conciertos de Callejeros.
Además, los responsabiliza por permitir que ingresaran más asistentes de lo permitido conforme a las dimensiones del local y por haber elegido para actuar un lugar cuya única salida de emergencia se hallaba sellada con un candado y alambre.
En el banquillo de los acusados de este proceso también están dos ex jefes policiales y tres antiguos funcionarios del Gobierno de la capital del país.
Los testigos dieron por acreditado que en la fatídica noche del 30 de diciembre de 2004 ocurrió un incendio porque se arrojó pirotecnia al techo, se cortó la luz y los asistentes al recital no pudieron salir del local.
El siniestro también costó a Aníbal Ibarra el cargo de alcalde de Buenos Aires, pues fue destituido a finales de 2005 por "mal desempeño de sus funciones" al final de un juicio político al que le sometió el Legislativo de la ciudad.