La presidenta argentina, Cristina Fernández, acusó hoy al vicepresidente del país, Julio Cobos, de "violar la Constitución", en un nuevo "round" del enfrentamiento que mantienen desde mediados de 2008.
Cobos, por su parte, respondió que la mandataria "no respeta el juego democrático" y sostuvo que el Gobierno ha optado por "centrar los agravios" en la figura del vicepresidente.
La nueva polémica se desató en la madrugada de hoy, cuando el Senado, que preside Cobos, aprobó una reforma que prevé ampliar el reparto de lo recaudado por el impuesto a las transferencias bancarias, creado en 2001 y conocido como "impuesto al cheque".
El Senado aprobó la iniciativa por mayoría (35 votos a 33), pero el Gobierno calificó de "inválida" la votación al argumentar que este proyecto, según lo establece la Constitución, necesitaba "mayoría absoluta", es decir la mitad más uno de los miembros del cuerpo, lo que suponen 37 votos.
Cristina Fernández criticó la actitud de Cobos, que, a su juicio, violó la Constitución.
"Cuando uno cuenta los votos en el Senado no es un 'croupier', sino un funcionario que tiene que hacer cumplir" lo que exige la Constitución, expresó.
"Le pido que recapacite. No lo hago por mí, ni por el Gobierno, sino por la Constitución", añadió la mandataria.
Horas después, el vicepresidente salió al cruce de las críticas y dijo tener la "tranquilidad" de haber actuado "conforme a lo establecido en la Constitución y en el reglamento de la cámara alta".
"La aprobación del proyecto posee legitimidad y legalidad", sostuvo Cobos antes de acusar al Gobierno de "desviar" la discusión y de optar "por centrar los agravios en la figura del vicepresidente en vez de aceptar las normas de la democracia".
El Gobierno de Fernández y Cobos rompieron literalmente relaciones en julio de 2008, cuando con su voto de desempate en el Senado el vicepresidente impidió la aprobación de una ley por la que el Ejecutivo se proponía aplicar un sistema de impuestos móviles a la exportación de granos que era rechazado por el campo.
Desde entonces, el oficialismo ha acusado de "traidor" al vicepresidente y le ha pedido que renuncie, al considerarle "el jefe de la oposición".