El presidente de EE.UU., Barack Obama, aplazará el comienzo de sus vacaciones navideñas en Hawai, previsto inicialmente para el próximo sábado, hasta que el Senado ratifique el tratado START de desarme nuclear con Rusia.
Según indicó hoy en su rueda de prensa diaria el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, Obama permanecerá en Washington en tanto el Congreso continúe en sesión.
Inicialmente, el Capitolio tenía previsto cerrar sus puertas el próximo viernes, pero la cantidad y la importancia de las tareas legislativas pendientes, la aprobación del START y de la prórroga de los recortes de impuestos pactada entre Obama y la oposición republicana, entre otras cosas, obligará a todas luces a los congresistas a prorrogar su sesión.
El Congreso debe determinar también el futuro de medidas como la propuesta de ley conocida como DREAM Act, que otorgaría un camino a la ciudadanía para los inmigrantes ilegales jóvenes que se alisten en las Fuerzas Armadas o se matriculen en la Universidad.
Asimismo, debe pronunciarse sobre el fin de la ley "Don't Ask Don't Tell" (No me preguntes y yo no te cuento) que prohíbe que los homosexuales declarados formen parte de las Fuerzas Armadas.
"El presidente espera poder pasar un poco de tiempo con su familia y amigos en Hawai. Pero si el Congreso sigue en Washington, el presidente seguirá también", declaró Gibbs.
Como ya hizo en los últimos dos años, el presidente estadounidense tiene previsto pasar las vacaciones de Navidad en Hawai, su estado natal, junto a su esposa, Michelle, y sus hijas, Sasha y Malia.
El año pasado ya se vio obligado a aplazar el comienzo de ese descanso, ante el debate que tenía lugar en el Senado sobre la reforma del sistema sanitario, su gran prioridad legislativa.
En la actualidad, el Partido Demócrata que encabeza Obama cuenta con 58 escaños en el Senado y necesita el voto de nueve republicanos para conseguir la ratificación del START.
Una vez que comience la próxima legislatura, en enero, los demócratas contarán tan sólo con 53 escaños, lo que haría necesario el "sí" de catorce republicanos.
El Partido Republicano busca recibir garantías de que la puesta en marcha del tratado no perjudicará el mantenimiento de los arsenales nucleares de EE.UU..
La Casa Blanca ha lanzado un auténtico despliegue para conseguir la ratificación en el plazo que desea. Hace tres semanas, durante la cumbre de la OTAN en Lisboa, Obama lanzó un encendido llamamiento en favor del tratado, al que se sumaron líderes como el propio presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen.
Desde entonces, algunos senadores republicanos han apuntado su disposición a someter la medida a votación antes de fin de año.
Obama alega que sin la entrada en vigor del nuevo START EE.UU. y Rusia carecen de un mecanismo de verificación sobre sus arsenales nucleares, desde que expiró hace un año el START anterior.
El presidente estadounidense también asegura que la confianza creada con Moscú gracias a este tratado se ha extendido a otras áreas donde la colaboración con Rusia ha sido imprescindible, como la aprobación de sanciones contra el programa nuclear iraní o el envío de suministros por territorio ruso a las tropas en Afganistán.
El nuevo tratado START reduce en un 30 por ciento el número de cabezas nucleares, hasta 1.550 por país, y limita a 800 el de vectores estratégicos, como misiles intercontinentales, submarinos y bombarderos estratégicos.
El acuerdo representa el mayor éxito hasta el momento de Obama en política exterior y simboliza el reinicio de las relaciones entre EE.UU. y Rusia tras el enfriamiento sufrido durante los años de la Administración de George W Bush.