Obama centra esta semana en la defensa de la reforma sanitaria en EE.UU.


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presiona desde hoy y a lo largo de esta semana en favor de la reforma sanitaria, uno de sus principales objetivos legislativos y que ha encontrado más resistencia de la prevista en el Congreso.


Obama se desplazó hoy a un hospital infantil de Washington, donde en unas breves declaraciones a la prensa insistió en que ha llegado el momento de acometer esa reforma para dar cobertura a los cerca de treinta millones de personas que se calcula que carecen de asistencia sanitaria en Estados Unidos.


Según declaró, los costes médicos se disparan mientras las empresas especializadas en seguros sanitarios logran beneficios récord.

 

"Esto no es un juego político. Esto va de un sistema sanitario que está destrozando a las familias estadounidenses", declaró el mandatario estadounidense.


Obama tiene previsto centrar su semana en la defensa de esta reforma. El miércoles ofrecerá una rueda de prensa en la Casa Blanca, en horario de máxima audiencia, en la que sus declaraciones iniciales girarán en torno al sistema sanitario.


El jueves tiene previsto desplazarse a Ohio para visitar la célebre Clínica Cleveland, en una gira en la que reforzará este mismo mensaje.

 

Obama se juega buena parte de su popularidad personal con su apuesta por la reforma.


Un sondeo que publican hoy el diario "The Washington Post" y la cadena de televisión "ABC News" indica que la popularidad general de Obama, si bien se mantiene alta, se ha reducido al 59%, seis puntos porcentuales menos que hace un mes, y baja del 60% por primera vez.


En parte, esta caída se debe al retroceso en la aprobación de su gestión de la reforma sanitaria. En abril, al cumplirse los primeros cien días de su mandato, contaba con el respaldo del 57% de los votantes, pero esa cifra se ubica ahora en el 49%.

 

En cambio, el rechazo ha subido del 29% al 44%, según la encuesta, que señala que la erosión en el respaldo sobre la reforma sanitaria es especialmente llamativa entre los independientes.


No solo encuentra resistencia entre el público. En el Congreso, el encargado de aprobarla, se muestran reacios tanto la oposición republicana como algunos demócratas moderados, a los que les preocupa el impacto que pueda tener la medida en el ya de por sí enorme déficit fiscal de EE.UU., que supera el billón de dólares.


Por su parte, un comité del Senado del país aprobó la semana pasada un proyecto de ley que extiende la cobertura médica a casi todos los estadounidenses, con un costo de 615.000 millones de dólares en 10 años.

 

Se trata del primer comité del Congreso que da el visto bueno a un borrador de la reforma, que aún se enfrenta a un complicado proceso para su aprobación final.


Este proyecto del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado obligaría a los estadounidenses a contratar un servicio de salud y a las empresas a contribuir a su pago.


Actualmente, unos 50 millones de los 300 millones de habitantes de EE.UU. carecen de seguro de salud.


La semana pasada, en la Cámara de Representantes, los líderes demócratas de otros tres comités presentaron a su vez un borrador de su propio proyecto de reforma.


Ese documento contempla un incremento de los impuestos a los dos millones de estadounidenses más ricos, lo que ha provocado la ira de los republicanos.


En total, el plan costaría más de 1 billón de dólares en 10 años, que sería sufragado con la subida de impuestos y ahorros en el programa de salud para los ancianos (Medicare).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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