Obama envía 30.000 tropas más a Afganistán y anuncia el inicio de la retirada en 2011


Casi 70.000 soldados y 150.000 millones de dólares en una guerra que lleva 8 años

La guerra de Afganistán, donde el presidente estadounidense, Barack Obama, quiere acometer una escalada militar para incrementar en 30.000 los 68.000 soldados desplazados en la actualidad, ha costado a EE.UU. en ocho años unos 150.000 millones de dólares.
Según el Pentágono, de las tropas desplazadas al país centroasiático, unos 22.000 operan bajo el mando conjunto, dentro de la Fuerza Internacional de Asistencia para Seguridad (FIAS) junto con aproximadamente 45.000 soldados de países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otros aliados.
La mayor parte del contingente estadounidense, junto con tropas del Reino Unido, Holanda y Canadá, está involucrada en los combates en la región fronteriza con Pakistán.
En los ocho años que han transcurrido desde que EE.UU. invadió Afganistán con unos 20.000 soldados, las tropas estadounidenses desplazadas a este país han ido creciendo progresivamente.
El último envío fue ordenado por Obama el pasado mes de abril y supuso el desplazamiento de 21.000 soldados adicionales, que operan dentro de los llamados Mando Sur y Mando Este.
Las fuerzas estadounidenses bajo el Mando Este incluyen unidades de la 82 División Aerotransportada y un batallón de inteligencia militar de una brigada de la Guardia Nacional de Texas.
Y las que están bajo el Mando Sur, que comprende las regiones de mayor insurgencia pastún y talibán, es una brigada de combate de la 82 División Aerotransportada y otra de la División de Infantería de la Guardia Nacional de Kansas.
Los mandos militares en Afganistán han adelantado que la estrategia de Obama para esta escalada se concentrará en la provincia de Kandajar, y en particular en torno a la ciudad del mismo nombre, unos 600 kilómetros a vuelo de pájaro al suroeste de Kabul.
Estados Unidos y sus aliados consideran esa región como el baluarte de la insurgencia talibán, y la mayor parte de las tropas adicionales contribuirá a tender un "anillo de seguridad" en torno a la ciudad de Kandahar para persuadir a sus residentes de que les conviene más el gobierno de Kabul que el control de los talibanes.
Desde el comienzo de la campaña afgana, en octubre de 2001, han muerto en ese país 918 soldados estadounidenses, de ellos 660 en combate, y otros 5.600 han sufrido heridas.
En total, el Ejército (de Tierra) de Estados Unidos cuenta actualmente unos 553.000 miembros, y el contingente de la Infantería de Marina consiste de 202.700 miembros. Éstas son las dos fuerzas que más recursos humanos han dedicado a las guerras que EE.UU. mantiene en Afganistán e Irak.
En Irak hay, todavía, más de 125.000 soldados estadounidenses, y las campañas prolongadas en ambos países han demandado el envío repetido a zonas de guerra de unidades que, en algunos casos, han tenido tres, cuatro y hasta cinco turnos de batalla.
En términos generales se considera que un tercio de la fuerza militar está en zona de guerra, otro tercio está de regreso en EE.UU. en periodo de descanso o recuperación, y otro tercio se prepara para la próxima campaña.
El plan de Obama de incrementar las tropas en Afganistán pondrá una carga adicional sobre la fuerza militar disponible de Estados Unidos.
Peter Orszag, jefe de la Oficina de Presupuesto y Administración, calcula que cada soldado en campaña cuesta un millón de dólares por año, de manera que los 30.000 que podría enviar Obama costarán 30.000 millones de dólares por año.
Un estudio de la firma auditoría Deloitte señala que en el Afganistán mediterráneo, donde las pocas rutas que hay están bajo control de los talibanes, el mantenimiento y movilización de cada soldado estadounidense requiere casi 85 litros de combustible por día. El costo del combustible en Afganistán ronda los 12 dólares por litro.
El senador demócrata Carl Levin, que preside el Comité de Fuerzas Armadas en la cámara alta, y el congresista demócrata David Obey, que preside el Comité de Asignaciones en la cámara baja, han propuesto la instauración de un impuesto para pagar esta guerra.
Levin y Obey se oponen al envío de más tropas, y la idea de financiarlo con un impuesto adicional es su herramienta política para avivar el debate sobre la campaña afgana.
La idea que proponen no es nueva, ya que todavía está vigente el impuesto sobre las herencias que sirvió para financiar la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, y nunca fue derogado.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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