El presidente Barack Obama intentó hoy aplacar la ola de críticas demócratas a un plan de recortes de impuestos que favorece a los más ricos, y que la Casa Blanca considera que también beneficiará a las familias hispanas.
Durante una rueda de prensa, Obama salió al paso de las críticas sobre el acuerdo que alcanzó el lunes con los republicanos para extender por dos años los recortes tributarios para todos los estadounidenses, incluyendo los más ricos, como exigían los republicanos.
Los recortes tributarios, aprobados durante la presidencia de George W. Bush, vencen a finales de este mes y si el Congreso no los extiende antes de su receso de diciembre, aumentarían los impuestos para todos los estadounidenses a partir de enero próximo.
Según Obama, la exigencia republicana no dejaba espacio a mejores opciones y una batalla prolongada sobre el asunto sólo perjudicaría a la economía y a los propios trabajadores.
Sin el acuerdo, por ejemplo, la familia promedio hubiera visto un aumento de impuestos de 3.000 dólares en 2011.
Por ello, aseguró que, a cambio de las concesiones a los republicanos, ha logrado extender por dos años los recortes tributarios para la clase media y para los trabajadores de bajos ingresos, una extensión de 13 meses en subsidios para los desempleados, y ayudas fiscales para las empresas.
A la defensiva, Obama prometió dar la batalla en 2012, cuando venzan nuevamente los recortes de impuestos, al asegurar que se opone a que los más ricos también obtengan este beneficio.
En paralelo, la secretaria de Trabajo, Hilda Solís, reforzó los argumentos planteados por Obama a favor del acuerdo, que algunos expertos tildan como un nuevo plan de estímulo pero que ha suscitado una auténtica rebelión en las filas demócratas.
"Esta es una decisión muy importante porque al presidente le preocupa la situación de las familias de la clase media y de bajos ingresos. No es un buen momento para que tengan que pagar más impuestos y esperamos que el Congreso actúe antes de fin de año", dijo a Efe Solís en entrevista telefónica.
"Es importante recordar que el presidente recalcó que no está de acuerdo en extender los recortes de impuestos a los más ricos y que seguirá luchando por la recuperación económica y por los desempleados", enfatizó Solís, quien señaló que los trabajadores latinos se beneficiarán con el acuerdo.
Según la Casa Blanca, el acuerdo tributario incluye "unas de las mejores medidas para espolear el crecimiento y la creación de empleos", y no agravará el déficit a mediano y largo plazo.
Entre otros elementos, el acuerdo prevé la extensión por dos años de créditos tributarios por impuestos devengados, conocidos por las siglas "EITC" y escalonados según el nivel salarial, para familias de bajos ingresos y que tienen tres o más hijos.
También incluye una extensión del crédito tributario de mil dólares por cada hijo para familias de bajos recursos.
Así, una eventual extensión de los dos tipos de créditos tributarios beneficiará a 12,2 millones de familias y 24,3 millones de niños. Esa cifra incluye a 3,7 millones de familias y ocho millones de niños en la comunidad hispana, según datos de la Casa Blanca.
Además, los recortes del dos por ciento en los impuestos a la nómina -un alivio de unos 120.000 millones de dólares en 2011- beneficiarán a más de 155 millones de trabajadores, según el Ejecutivo.
También el Consejo Nacional de La Raza (NCLR) se sumó a la campaña de presión para que el Congreso extienda los recortes tributarios, por entender que es una "inversión correcta" para las familias trabajadoras en EEUU.
La presidenta de NCLR, Janet Murguía, dijo en un comunicado que estas medidas ayudarán a los latinos, que figuran entre los más golpeados por la crisis económica, e instó al Congreso a que apruebe el plan antes de fin de año.
El futuro de los recortes es ahora un tema volátil en Washington. Los republicanos mantienen un frente común para incluir en la extensión de recortes tributarios a quienes ganan más de 250.000 dólares anuales, con el argumento de que eso contribuirá a la creación de empleos.
Pero la jerarquía demócrata en el Congreso destacó hoy que el acuerdo no está escrito en mármol, aunque los legisladores no precisaron si exigirán cambios durante el proceso de debate y votación de las medidas tributarias.