El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se reunirá con su colega chino, Hu Jintao, en Seúl antes de la cumbre del G20 para abordar asuntos como Corea del Norte, Sudán o la cotización del yuan.
En una rueda de prensa hoy, el consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, indicó que la reunión será la séptima bilateral entre los dos líderes en los dos años que lleva Obama en el poder.
Por su parte, el director para Asia del Consejo de Seguridad Nacional, Jeff Bader, señaló que en el encuentro se abordarán "cuestiones económicas, cómo mantenemos nuestra colaboración para garantizar que la economía se recupera de manera sostenible".
Asimismo, figurarán asuntos como los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, el referendo de autodeterminación en el sur de Sudán el próximo enero y los derechos humanos, agregó Bader.
Acerca de la cotización del yuan, que EE.UU. considera que cotiza por debajo de su valor de mercado, lo que beneficia artificialmente a las exportaciones chinas, Bader indicó que la meta de Washington es "garantizar que los mercados internacionales funcionan sin perjuicios para los productores de Estados Unidos o cualquier otra parte".
China ha indicado que permitirá una apreciación gradual de su divisa pero rechaza un ajuste brusco, al considerar que ello tendría efectos adversos en sus exportaciones.
El alto funcionario reconoció que existen altibajos en la relación entre los dos colosos mundiales, relación que Washington ha querido cultivar desde la llegada de Obama a la Casa Blanca.
"Desde el primer día, tenemos una idea clara y realista de lo que se puede hacer en nuestra relación con China", agregó Bader.
Los lazos con Pekín, sostuvo, "nunca son fáciles, siempre se ha tratado de un balance en el que hay áreas de cooperación y otras en las que no la hay".
La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó en septiembre un proyecto de ley que prevé la imposición de aranceles contra productos de países en los que la divisa esté infravalorada.
El presidente estadounidense abordó el asunto en septiembre al primer ministro chino, Wen Jiabao, con el que se reunió al margen de la Asamblea General de la ONU.