Obstáculos para llegar a Bagdad


Si las tropas norteamericanas que se dirigen hacia Bagdad tienen la intención de entrar en la capital iraquí para expulsar al régimen de Sadam Hussein, tendrán que enfrentarse a un entorno urbano que será su primer enemigo.
Antes de encontrarse frente a uno de los palacios de Sadam o una de las casas que el presidente iraquí ocupa a veces una noche o unas horas, los soldados tendrán que atravesar kilómetros de arrabales populares, donde cada rincón puede ocultar un peligro.
El jueves, en las dos autopistas de seis carriles que entran en Bagdad desde el sur se apreciaba una intensa preparación sin que los soldados o las fuerzas movilizadas en esos sectores intentaran pasar desapercibidos, como comprobó un periodista de la AFP. Fuerzas norteamericanas están en camino procedentes de Najaf, al sur, y de Nasiriya, al sureste, y sus opciones para entrar en la capital iraquí pronto se reducirán al uso de esos dos accesos.
La autopista de Nasiriya y Basora atraviesa las interminables periferias de casas bajas de ladrillo. Esos sectores residenciales, que se extienden 20 km, forman un intrincado tejido junto a zonas industriales llenas de fábricas, garajes y bases militares.
Cada tejado, cada ventana, cada rincón puede convertirse en un puesto de tiro para unos habitantes que parecen estar todos armados. Llegado el momento, cada patio interior y cada hangar pueden disimular un vehículo blindado o un arma pesada. En su recorrido, la autopista cruza un puente, un río o una pasarela que se convertirán en obstáculos si los defensores deciden destruirlos para abrir el camino a un ejército en marcha.
La carretera de Najaf y Karbala, las dos ciudades santas del chiísmo, presenta las mismas características. Es propicia a las emboscadas y tiene además enormes palmerales en los que la tecnología punta del ejército norteamericano podría quedar neutralizada por la complejidad del entorno. Los helicópteros que abren el camino a las unidades blindadas, claves en una ofensiva de ese tipo, son muy vulnerables cuando sobrevuelan a baja altitud zonas urbanas muy pobladas.
Para dificultar un poco más el avance de las unidades norteamericanas, los iraquíes multiplican los obstáculos en esos accesos, erigiendo parapetos y cavando trincheras en las que entierran puestos defensivos, armas, incluso tanques, para retrasar el avance de los aliados. Las tropas que defienden los accesos a la ciudad no dan muestras de tensión ni tratan de esconderse.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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