El candidato independiente a la Presidencia de Chile Marco Enríquez-Ominami aseguró hoy en Buenos Aires que si gana las elecciones de diciembre, acabará con "los silencios" de la Concertación y profundizará las relaciones con Bolivia, Perú y Argentina.
"Nos relacionaremos con todos los países del mundo, pero enfatizaremos la relación con los países limítrofes, es decir, con Argentina, Bolivia y Perú", señaló.
Enríquez-Ominami, que visita a Argentina para promocionar su candidatura, manifestó confianza en que seguirá su ascenso en las encuestas, que hoy lo ubican en el tercer lugar, detrás del derechista Sebastián Piñera y del ex presidente Eduardo Frei, candidato de la gobernante Concertación.
El diputado, que renunció al Partido Socialista (PS) para ser candidato, manifestó que "no todo lo bueno para Estados Unidos es bueno para Chile" y tomó distancia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de quien sostuvo que hay cosas que le gustan y otras que no.
"No me gusta el Chávez que expulsa a (José Miguel) Vivanco (dirigente de Human Rights Watch) o que amenaza con echar bancos, pero el Chávez que propone un mundo multipolar, una Sudamérica más integrada y una diplomacia más activa, me gusta", indicó en una rueda de prensa.
El hijo del fallecido ex guerrillero Miguel Enríquez, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), está seguro de que será necesaria una segunda vuelta en los comicios del 13 de diciembre y cree que él puede ser uno de los dos contendientes.
En ese caso, espera alzarse a la presidencia con el apoyo de "lo mejor" de la Concertación, dijo.
Enríquez-Ominami opinó que algunos de los dirigentes de la coalición que gobierna e Chile desde la salida de la dictadura "están secuestrados por la lógica del pasado".
En este sentido, instó a terminar con "los silencios" de la Concertación, formada por la Democracia Cristiana, el Socialismo, el Partido Radical Social Demócrata y Por la Democracia con el fin de derrotar al dictador Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988.
"La democracia chilena ha hecho enormes progresos. Pero no es tan grave lo que ha hecho la Concertación como lo que no ha hecho. La gente le dio a (la presidenta Michelle) Bachelet un respaldo muy robusto pero hubo líderes que no supieron leerlo y quedaron atrapados en la lógica de los 90", señaló el candidato, que este lunes se reunió con la mandataria argentina, Cristina Fernández.
Enríquez-Ominami propuso una reforma política "con un sistema más elástico, la recuperación de la educación pública y una reforma tributaria" para financiar costos fijos.
"Para que haya ingresos permanentes para educación lo vamos a sacar de cinco grandes impuestos: a la minería, del 5 al 8 por ciento; a los alcoholes, del 10 por ciento; al tabaco, a las hidroeléctricas que tengan más de 20 años y a partir de una revisión a la ley de herencia", detalló.
También se mostró a favor de cambiar la Constitución chilena, que considera "insuficiente", de "abrir el Parlamento al pueblo indígena", y de avanzar hacia un menor gasto en Fuerzas Armadas y una "desmilitarización" del país.
Enríquez-Ominami le propuso el lunes a Fernández organizar entre argentinos y chilenos el Mundial de Fútbol 2026, lo cual fue recibido "con cierta simpatía" por la mandataria argentina, según afirmó el candidato presidencial.
El legislador tiene un 17 por ciento de apoyo en las encuestas, por detrás del candidato de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera (37%), y de Eduardo Frei (28%), mientras que Jorge Arrate, de la izquierda extraparlamentaria, recibe un 1%.