Opinión

El inicio de un nuevo año escolar nos brinda una oportunidad para evaluar los progresos logrados y los desafíos por alcanzar en nuestras esperanzas de lograr una educación con cobertura, calidad, pertinencia y equidad que contribuya al desarrollo personal y social en Panamá.


Juan Planells / Investigador de Educación
El inicio de un nuevo año escolar nos brinda una oportunidad para evaluar los progresos logrados y los desafíos por alcanzar en nuestras esperanzas de lograr una educación con cobertura, calidad, pertinencia y equidad que contribuya al desarrollo personal y social en Panamá. Se trata de convertir al panameño en sujeto de su propio desarrollo y en el de su comunidad.
Tenemos sentimientos encontrados de satisfacción por el inicio de cambios que nos pueden conducir a mejorar la escuela y de frustración por lo distante que estamos de conseguir los resultados esperados por décadas de paralización en las que se ha mantenido el sistema. Aún tenemos graves problemas de cobertura en preescolar y de deserción en la media, que limitan el acceso de los más pobres a las oportunidades de progreso.
Seguimos con una educación libresca, poco práctica, no orientada al desarrollo de competencias en el mundo de la técnica, tan necesaria en la sociedad de hoy.
Mantenemos grandes diferencias en la calidad de la infraestructura escolar, que atiende a los que tienen acceso a escuelas de mejor rendimiento y los que, por estar más alejados de la capital, permanecen dando clases en escuelas multigrado, en muchas ocasiones sin electricidad ni  agua potable.
Esperamos que, en lo que queda de la actual administración, se intensifiquen las mejoras al sistema educativo y que el próximo gobierno dé continuidad a los cambios positivos y se corrijan los errores cometidos.
La educación debería ser un tema prioritario en las agendas de los candidatos para las próximas elecciones.


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863691
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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