13 años de la invasión
Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
El 20 de diciembre se conmemoraron 13 años de la invasión militar de los Estados Unidos a Panamá. Invasión que llevó al derrocamiento del general Manuel Antonio Noriega.
Pasarán los años como pasan los días, pero aquellos que vivieron esta guerra fraticida contra un pueblo desarmado no la olvidarán jamás.
En la invasión norteamericana se masacró a un pueblo indefenso y desarmado, con la excusa de derrocar un régimen militar (¿o a un hombre?), pero se mató a mucha gente humilde que aún hoy se desconoce la cuantía, pero se especula fueron más de 3,000 personas. Algunos luchando por defender su patria, otros porque los sorprendió la muerte producto de los disparos indiscriminados.
Hay quienes plantean que fueron grupos de izquierda. Personalmente pienso y estoy seguro que era gente del pueblo, porque si la izquierda tuviera 3,000 hombres y mujeres panameños, para morir por su causa, ya se hubieran tomado el poder político del país. Mas bien casi pudiera asegurarse que eran jóvenes nacionalistas que prefirieron morir a ver masacrado a su pueblo.
Ahora, independientemente de nuestras opiniones, el pueblo panameño conoció, por golpes violentos y con mal sabor, las atrocidades que dejaban los tanques de guerra norteamericanos al pasar por nuestro suelo.
Soy de la opinión que el papel desarrollado por el Ex Presidente Guillemo Endara, después que los norteamericanos ultrajaran este pueblo, fue positivo y de mucha responsabilidad. El pueblo vio cambios substanciales, con un ligero crecimiento económico y una política fiscal férrea necesaria, administrada por el Ex Contralor Chinchorro Carles, lo cual permitió al país ser objeto de empréstitos internacionales.
Debemos dejar claro que nuestro análisis sintetiza un dolor, no un rencor, un recuerdo y no un resentimiento. Pareciera que a muy pocos preocupa la suerte de este pueblo; entonces evalué usted si vale más conmemorar el 11 de septiembre, de los Estados Unidos, que el 20 de diciembre, que fue la invasión a nuestra tierra. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Presta servicios generales, trabajos especiales para los murales del ministerio y hasta fotógrafo, es un hombre multifacético, sin dejar de lado que para otros que recién entran al programa es un ejemplo a seguir.
Es consciente de que no le puede pedir al país que haga algo por él, sino que por sí mismo debe hacer algo por el país, capacitándose. Es por ello que el próximo año ingresará a tercer año y seguirá tomando sus cursos de computadora, fotografía. Su deseo es superarse.
Le dejó un mensaje a todos los funcionarios: "Tenemos que velar por la seguridad de los niños". Según dijo, las exigencias de materiales y libros en los colegios donde asisten niños y jóvenes de escasos recursos los obliga a salir a la calle porque no tienen otra opción. "El dinero no les alcanza para los estudios".
En ese estado, manifestó, que los materialmente desposeídos quedan a merced de los delincuentes que los pueden inducir a hacer cualquier cosa porque no poseen una educación.
Bajo esta sencilla premisa Perett dijo que para cambiar la violencia hay que darle buena educación a los niños, pero sin exigirles algo que no está dentro de sus posibilidades económicas. Sentenció que Panamá es hermoso y con pocos habitantes, por lo que si todos trabajamos se logrará un mejor país.
A los jóvenes que piensan ingresar en pandillas delincuenciales les dijo que no lo hagan. "Las pandillas dejan destrucción, muerte y soledad. Si no tienen qué hacer o a dónde recurrir, vengan acá que nosotros veremos cómo los ayudamos", dijo, no sin antes mostrarnos las cicatrices que los orificios de bala le dejaron en su cuerpo.
Humberto Rodríguez. Es un joven de 24 años, vive en el sector ubicado entre Samaria y Mano de Piedra, en el distrito de San Miguelito. Por 14 años estuvo ligado a una pandilla e incluso fue a parar a la cárcel. Desde que tenía 13 años empezó su vida delictiva, a la que ingresó por dejarse llevar por "los amiguitos". Allí robó autos, hurtó y no sentía ningún escrúpulo en tomar un arma y arrebatarle la vida a otro ser humano.
222 "Jóvenes en búsqueda de oportunidades" ha beneficiado a más de 1,000 jóvenes, de los cuales un 70% proviene de pandillas juveniles o de los centros penitenciales y un 30% que no ha tenido problemas legales previos.
Pero hoy su vida es distinta. Hace un año asiste al programa, inicialmente como voluntario y poco a poco se le dio la oportunidad de trabajar en el Departamento de Compras del MINJUMNFA.
"Tengo un futuro por delante y quiero aprovechar la oportunidad que se me da en un 100%", sentenció, al tiempo que informó que continuará a partir del próximo año su carrera en Derecho.
Livia Agrajales de Araúz. Desperdició toda su niñez y juventud en una banda, pero hoy es una madre de familia responsable, residente en el barrio de San Joaquín. La experiencia de ella no fue sólo de pertenecer a una banda. Livia recuerda que en esos tiempos se enredó en una balacera donde su chofer perdió la vida. Y es que según nos comenta, era "una capa", vendía droga en Panamá y la llevaba a otros países.
Pero esos tiempos quedaron atrás, comprendió que tenía que salir de allí porque sabía que el final de esa vida era "la cárcel o la muerte". "Retírense a tiempo", le aconseja a los jóvenes que van por el camino de las bandas y la violencia.
Esta nueva experiencia le permitió aconsejar a su hijo adolescente, quien pertenecía a una banda y que hoy gracias a su madre también es parte del programa "Jóvenes en búsqueda de oportunidades". Livia lleva tres años fuera de las bandas y hoy es parte del equipo que lleva adelante el programa.
El 20 de diciembre se conmemoraron 13 años de la invasión militar de los Estados Unidos a Panamá. Invasión que llevó al derrocamiento del general Manuel Antonio Noriega.
Pasarán los años como pasan los días, pero aquellos que vivieron esta guerra fraticida contra un pueblo desarmado no la olvidarán jamás.
En la invasión norteamericana se masacró a un pueblo indefenso y desarmado, con la excusa de derrocar un régimen militar (¿o a un hombre?), pero se mató a mucha gente humilde que aún hoy se desconoce la cuantía, pero se especula fueron más de 3,000 personas. Algunos luchando por defender su patria, otros porque los sorprendió la muerte producto de los disparos indiscriminados.
Hay quienes plantean que fueron grupos de izquierda. Personalmente pienso y estoy seguro que era gente del pueblo, porque si la izquierda tuviera 3,000 hombres y mujeres panameños, para morir por su causa, ya se hubieran tomado el poder político del país. Mas bien casi pudiera asegurarse que eran jóvenes nacionalistas que prefirieron morir a ver masacrado a su pueblo.
Ahora, independientemente de nuestras opiniones, el pueblo panameño conoció, por golpes violentos y con mal sabor, las atrocidades que dejaban los tanques de guerra norteamericanos al pasar por nuestro suelo.
Soy de la opinión que el papel desarrollado por el Ex Presidente Guillemo Endara, después que los norteamericanos ultrajaran este pueblo, fue positivo y de mucha responsabilidad. El pueblo vio cambios substanciales, con un ligero crecimiento económico y una política fiscal férrea necesaria, administrada por el Ex Contralor Chinchorro Carles, lo cual permitió al país ser objeto de empréstitos internacionales.
Debemos dejar claro que nuestro análisis sintetiza un dolor, no un rencor, un recuerdo y no un resentimiento. Pareciera que a muy pocos preocupa la suerte de este pueblo; entonces evalué usted si vale más conmemorar el 11 de septiembre, de los Estados Unidos, que el 20 de diciembre, que fue la invasión a nuestra tierra. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Presta servicios generales, trabajos especiales para los murales del ministerio y hasta fotógrafo, es un hombre multifacético, sin dejar de lado que para otros que recién entran al programa es un ejemplo a seguir.
Es consciente de que no le puede pedir al país que haga algo por él, sino que por sí mismo debe hacer algo por el país, capacitándose. Es por ello que el próximo año ingresará a tercer año y seguirá tomando sus cursos de computadora, fotografía. Su deseo es superarse.
Le dejó un mensaje a todos los funcionarios: "Tenemos que velar por la seguridad de los niños". Según dijo, las exigencias de materiales y libros en los colegios donde asisten niños y jóvenes de escasos recursos los obliga a salir a la calle porque no tienen otra opción. "El dinero no les alcanza para los estudios".
En ese estado, manifestó, que los materialmente desposeídos quedan a merced de los delincuentes que los pueden inducir a hacer cualquier cosa porque no poseen una educación.
Bajo esta sencilla premisa Perett dijo que para cambiar la violencia hay que darle buena educación a los niños, pero sin exigirles algo que no está dentro de sus posibilidades económicas. Sentenció que Panamá es hermoso y con pocos habitantes, por lo que si todos trabajamos se logrará un mejor país.
A los jóvenes que piensan ingresar en pandillas delincuenciales les dijo que no lo hagan. "Las pandillas dejan destrucción, muerte y soledad. Si no tienen qué hacer o a dónde recurrir, vengan acá que nosotros veremos cómo los ayudamos", dijo, no sin antes mostrarnos las cicatrices que los orificios de bala le dejaron en su cuerpo.
Humberto Rodríguez. Es un joven de 24 años, vive en el sector ubicado entre Samaria y Mano de Piedra, en el distrito de San Miguelito. Por 14 años estuvo ligado a una pandilla e incluso fue a parar a la cárcel. Desde que tenía 13 años empezó su vida delictiva, a la que ingresó por dejarse llevar por "los amiguitos". Allí robó autos, hurtó y no sentía ningún escrúpulo en tomar un arma y arrebatarle la vida a otro ser humano.
222 "Jóvenes en búsqueda de oportunidades" ha beneficiado a más de 1,000 jóvenes, de los cuales un 70% proviene de pandillas juveniles o de los centros penitenciales y un 30% que no ha tenido problemas legales previos.
Pero hoy su vida es distinta. Hace un año asiste al programa, inicialmente como voluntario y poco a poco se le dio la oportunidad de trabajar en el Departamento de Compras del MINJUMNFA.
"Tengo un futuro por delante y quiero aprovechar la oportunidad que se me da en un 100%", sentenció, al tiempo que informó que continuará a partir del próximo año su carrera en Derecho.
Livia Agrajales de Araúz. Desperdició toda su niñez y juventud en una banda, pero hoy es una madre de familia responsable, residente en el barrio de San Joaquín. La experiencia de ella no fue sólo de pertenecer a una banda. Livia recuerda que en esos tiempos se enredó en una balacera donde su chofer perdió la vida. Y es que según nos comenta, era "una capa", vendía droga en Panamá y la llevaba a otros países.
Pero esos tiempos quedaron atrás, comprendió que tenía que salir de allí porque sabía que el final de esa vida era "la cárcel o la muerte". "Retírense a tiempo", le aconseja a los jóvenes que van por el camino de las bandas y la violencia.
Esta nueva experiencia le permitió aconsejar a su hijo adolescente, quien pertenecía a una banda y que hoy gracias a su madre también es parte del programa "Jóvenes en búsqueda de oportunidades". Livia lleva tres años fuera de las bandas y hoy es parte del equipo que lleva adelante el programa.