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&#161Qué pena!


El programa de noticias de 7 a 8 p.m., del Canal 4, según mi criterio ha desmejorado notablemente por la inclusión en el mismo, por media hora, del segmento Entérate, que deja mucho que desear. Tres personas, hablando casi a la vez, sin coordinación alguna con excepción a los problemas de la comunidad. El resto de la media hora presentan artistas mediocres o haciendo turismo del extranjero, especialmente Miami, donde dos de los personajes hacen publicidad de los mejores almacenes, discotecas y hoteles de esa gran ciudad. Panamá necesita turismo de lo nuestro; un país pequeñito, pero encantador, con atracciones a granel. En este sentido mejor lo ha hecho Don Francisco con su cámara viajera, exhibiendo a Panamá y su etnología, digno ejemplo que debía seguir Entérate. ¡Qué pena!
En cuanto a los Carnavales del Milenio, por lo menos lo que fue televisado, involucrando a miles de personas, 75% de los cuales libando licor, lo considero un espectáculo denigrante y vicioso. Opino que los pocos turistas que llegaron se fueron tan desilusionados que no regresarán. Sostengo que los famosos culecos, que no es más que un desperdicio de agua, deben ser eliminados en todo el país. Esto no se observa ni en New Orleans, ni en Barranquilla, ni en Brasil. Hace años, esa mojadera no existía y los carnavales se presentaban con algarabía, arte, fantasía, orden y lujo, ¡Cuánto se ha perdido! ¡Qué pena!
El 5 de diciembre de 1997 yo escribí un artículo que se intituló 9000 contra 36, y se refería a la necesidad de mantener 9000 trabajadores para mantener el Canal de Panamá trabajando eficazmente aun cuando sólo transitaban esta vía 36 barcos diariamente. Voces, posiblemente mejor enteradas que yo sostenían que era mucho personal para la actividad diaria. La investigación que hice fue telefónica, pero me costó obtener los datos porque los secretarios generales de los diferentes sindicatos se negaban contestar mis preguntas. La Srta. Boza siempre ignoró mis mensajes. Interés personal nunca tuve. Como lectora de los medios de comunicación yo esperaba oír los gritos de los involucrados cuando se estaba hablando, desde entonces, de estudios de relaciones humanas y de reducción de personal. Yo quería ver a los empleados del C. De P. defender sus derechos y conquistas así como lo hace un tigre cuando le tiran la red. A este mamífero carnicero, grande y feroz hay que inyectarlo antes de cazarlo con la malla. Yo traté de introducir presión con el instrumento adecuado, pero fue en vano. Todos enmudecieron. No escuché ni siquiera el eco de su protesta. Hoy, más de un año después, los pilotos están tratando de defender sus privilegios, y los trapitos sucios que no se lavaron en casa, han salido al aire de este verano salpicado de lluvias.
Ya comprendo aquel silencio. Estoy asustada con lo que estoy oyendo. Cómo es posible que un piloto gane más que un legislador con todas sus prebendas? Bueno, los primeros trabajan, los otros no. ¿Cómo es posible que trabajen seis semanas y descansen cuatro? Esta dimensión de horas laborables, esta rotación de tiempo y espacio es única. Los números no engañan. En seis semanas han transitado 1512 barcos (si todo es normal) y cada piloto ha trabajado 504 horas, tomando en cuenta las cuatro horas antes que usa el piloto para familiarizarse con la nave. Tengo entendido que en cada travesía se usan dos pilotos. Con razón están llorando por la escasez de los mismos. Aún así reclaman ocho años de experiencia, más que un doctor en medicina especializado. La pregunta es: ¿qué tan congruente es este sistema?

101 años de Panamá América

 
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