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&#191Cuál salsa 98?


Cualquiera que lea este artículo de opinión puede pensar que yo tengo una actitud preconcebida contra alguna persona en la junta de carnaval, pues no, lo que pasa es que me siento indignado por la forma en que estos flamantes miembros de la Junta de Carnaval Salsa 98 se volvieron a burlar de los miles de panameños que nos quedamos en la ciudad capital, tal como lo hicieron el año pasado; la diferencia sólo estribó en que en esta ocasión fueron monumentalmente peores que en el 97.
Recuerdo que cuando escribí sobre Rumba 97 expresé una serie de interrogantes, sobre lo que se le brindó al pueblo panameño y dije: "un par de carros alegóricos, un poco de agua y dos tarimas con artistas nacionales e internacionales".
Bueno, Salsa 98 fue lo mismo del año pasado pero en menor escala, lo que demuestra que la junta de carnaval sigue sin capacidad creativa para darnos algo que valga la pena. Tal vez algunos respetables "rabis" de la cúpula de este comité organizador sientan que cumplieron con su deber, déjenme decirles que para muchos como yo, que somos la gran mayoría, ustedes sólo fueron un gran fiasco, ya que con traer a unos artistas, que por cierto son buenos, no es suficiente, ya que no sólo nos basta con pararnos a verlos interpretar sus canciones, también hubiésemos querido poder contar con ellos en algún lugar donde pudiésemos bailar que no fuera el hotel Panamá ya que el lugar es excluyente, poco accesible económicamente y discriminatorio para el gran conglomerado del pueblo.
En la década de los 60, 70 me cuentan mis mayores, existían toldos en diferentes puntos de la ciudad que permitían al pueblo escoger donde ir a bailar luego de presenciar los desfiles de carrozas. Preguntó; ¿qué sucedía luego de las presentaciones en las tarimas? Nada, sí, nada, porque, por fuerza todo el mundo debía ir a su hogar ya que pasaba la policía obligando a todos, por orden no sé de quién, a retirarse del área. (Pregunten a los comerciantes).
Me cuentan mis fuentes internas de la junta de carnaval que una de las cosas que no permitieron que esto funcionara un poco mejor fue la presencia de Rómulo Abad quien se convirtió en el más odiado del grupo; los detalles me los reservo, lo otro es que nunca se escoge transparentemente la reina del carnaval, ya que siempre la decisión la toma una pequeña élite que se impone, sobre todo un grupo de racistas que no querían ver una negra en el paquete de las finalistas. Según éstos, los negros tienen su concurso, (por cierto muy transparente en su escrutinio). En lo referente a Salsa 98 investiguen los nombres del jurado y su color; se darán cuenta a qué me refiero.
Quería antes de terminar, expresar que los carnavales son para el pueblo y por el pueblo. Esta junta no tiene esta visión ya que son elitistas, racistas, y en su mente sólo está el hecho de ganar unos dólares más. Lo único bueno de los carnavales fue la labor desarrollada por la Policía Nacional, Cruz Roja y Sinaproc.
¡Ajá! Se me olvidó decir que si Marián Marió es diseñadora de carnaval yo soy el primer astronauta panameño que irá a la luna. Lo cierto es que a estos señores hay que cambiarlos de la próxima junta de carnaval, es más, me atrevo a sugerirle al Señor Presidente de la República que piense en un Andrés Vega "Domplín" o en un tableño (que saben de carnaval), o un club cívico o que lo hagan los representantes de corregimientos, que al final son los que realizan las primeras actividades, y bien montadas, pero que a estos señores no les den más chance porque ¡no están en nada!

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