¿Deseas anticipar el ingreso de tu hijo al sistema educativo?
La evaluación psicológica que se requiere para niños que aspiran ingresar a los diferentes niveles de la escolarización por debajo de la edad cronológica a la que responden los planes de estudio, refleja sus condiciones actuales al momento de la ejecución de la batería aplicada en cuanto a capacidad intelectual general, madurez neurológica, capacidad senso-perceptiva motora y aspectos emocionales, así como de su nivel de socialización, en una fase muy intuitiva y concreta de su desarrollo (Preescolares, 1o y 2o grado).
Al iniciarse en el medio educativo, entra en un ambiente competitivo donde las experiencias en las que se tiene que enfrentar están diseñadas para una edad establecida y si creemos y respetamos las características y estadios del desarrollo evolutivo del niño, tal como lo reflejan los estudios hechos por los grandes investigadores de este campo, tendremos que aceptar que se requiere de éste el haber alcanzado un adecuado nivel de madurez en lo referente a la capacidad cognitiva y de abstracción lógica, matemática que se alcanza posterior a la fase concreta, requiriéndose esto para afrontar con éxito los planes académicos con las experiencias de aprendizaje tal como están diseñadas en nuestro sistema educativo donde generalmente es el niño el que tiene que adecuarse a la escuela, situación que no responde a las teorías psicológicas modernas donde la escuela debe adaptar las experiencias de aprendizaje a las necesidades del niño.
De allí la frustración de niños muy capaces y de padres comprometidos ante las deficiencias académicas y alteraciones emocionales, conductuales y de la personalidad que llegan a presentar algunos niños principalmente a nivel de 3o grado cuando hasta la fecha habían tenido un historial académico satisfactorio o brillante, ya que se requiere aquí el haber alcanzado el nivel de abstracción que hace posible el aprendizaje exitoso.
No podemos obviar tampoco lo concerniente al proceso de adaptación, sociabilización, aceptación, rechazo y campos de interés y motivaciones propios de los diferentes estadios del desarrollo evolutivo como se refleja en las aulas de clases, acorde a las diferentes edades cronológicas.
Respetemos y démosle valor a un período tan importante y básico en el futuro de todo hombre "la infancia" no forzando a nuestros hijos a afrontar una experiencia educativa a destiempo que en muchos casos resulta traumática y frustrante y ubiquémoslo en la fase de educación formal que le corresponde con su grupo de compañeros afines en cuanto a su edad cronológica, desarrollo evolutivo, cognitivo, emocional afectivo y social, teniendo presente que un mal entendido "retraso" en el ingreso a la escuela, conlleva menos implicaciones negativas que frustraciones de arrastre durante toda la escolaridad.
Al iniciarse en el medio educativo, entra en un ambiente competitivo donde las experiencias en las que se tiene que enfrentar están diseñadas para una edad establecida y si creemos y respetamos las características y estadios del desarrollo evolutivo del niño, tal como lo reflejan los estudios hechos por los grandes investigadores de este campo, tendremos que aceptar que se requiere de éste el haber alcanzado un adecuado nivel de madurez en lo referente a la capacidad cognitiva y de abstracción lógica, matemática que se alcanza posterior a la fase concreta, requiriéndose esto para afrontar con éxito los planes académicos con las experiencias de aprendizaje tal como están diseñadas en nuestro sistema educativo donde generalmente es el niño el que tiene que adecuarse a la escuela, situación que no responde a las teorías psicológicas modernas donde la escuela debe adaptar las experiencias de aprendizaje a las necesidades del niño.
De allí la frustración de niños muy capaces y de padres comprometidos ante las deficiencias académicas y alteraciones emocionales, conductuales y de la personalidad que llegan a presentar algunos niños principalmente a nivel de 3o grado cuando hasta la fecha habían tenido un historial académico satisfactorio o brillante, ya que se requiere aquí el haber alcanzado el nivel de abstracción que hace posible el aprendizaje exitoso.
No podemos obviar tampoco lo concerniente al proceso de adaptación, sociabilización, aceptación, rechazo y campos de interés y motivaciones propios de los diferentes estadios del desarrollo evolutivo como se refleja en las aulas de clases, acorde a las diferentes edades cronológicas.
Respetemos y démosle valor a un período tan importante y básico en el futuro de todo hombre "la infancia" no forzando a nuestros hijos a afrontar una experiencia educativa a destiempo que en muchos casos resulta traumática y frustrante y ubiquémoslo en la fase de educación formal que le corresponde con su grupo de compañeros afines en cuanto a su edad cronológica, desarrollo evolutivo, cognitivo, emocional afectivo y social, teniendo presente que un mal entendido "retraso" en el ingreso a la escuela, conlleva menos implicaciones negativas que frustraciones de arrastre durante toda la escolaridad.