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&#191En el hipódromo?


La afición del panameño a los juegos de azar, a las apuestas, es de todos conocida: se juega hasta su futuro y el de su familia.
Por las manos del pueblo ha pasado mucho dinero, sin embargo no cambiaron su nivel de vida, ni sus aficiones, ni la previsión entró en sus mentes, más bien el fruto de su trabajo contribuyó al enriquecimiento de otros. Hoy, ese pueblo tiene en su mano el incalculable valor del voto.
Nos llama la atención y nos preocupa que las elecciones presidenciales estén siendo consideradas y manejadas como si estuviésemos en el hipódromo, mirando el tablero de las apuestas, las encuestas, como si se tratase de carreras y no de una contienda electoral, ¿quién paga mejores dividendos?...porque no queremos apostar al perdedor.
Por favor es el porvenir de Panamá, el futuro nuestro y de las próximas generaciones el que está por determinarse, lo que se busca es la elección del mejor gobierno capaz de regir el Estado con miras al bien común. Nuestra escogencia debe estar por encima de nuestros intereses personales. Es un momento histórico en que no se puede pensar en términos de sexo, clase social, simpatías u otras circunstancias irrelevantes, sino en justicia, verdad, capacidad, talentos y humanidad.
Seamos objetivos, seamos responsables, seamos independientes. En cuanto a independencia, se ha querido decir que la tienen quienes no están inscritos en un partido político, en parte es verdad, pero realmente independiente es quien no está atado a intereses determinados, goza de un criterio formado y actúa de acuerdo al mismo, a conciencia.
No despreciemos, no desperdiciemos nuestras capacidades de poder razonar, de poder decidir, de poder elegir, la oportunidad de poder hacer sentir nuestra voz. Somos responsables ante Dios y la Patria del voto que nos ha sido concedido, no ejerzamos el derecho al voto irresponsablemente; cada persona para bien o para mal cuenta igualmente si no vota. Decimos no ser políticos, pero todo ciudadano está llamado a votar porque las leyes y el gobierno de los buenos o malos políticos afectan a todos. Los gobiernos en democracia son electos, no hereditarios.... y aún las grandes herencias se vuelven sal y agua cuando son mal administradas.
Olvidémonos del tablero de las apuestas, razonemos ante los planes de gobierno de los tres candidatos, analicemos la capacidad de ellos para liderizar el gobierno del país. El líder tiene iniciativas, presenta propuestas nuevas, dinámicas renovadas, piensa y crea nuevos derroteros, parten por delante y no esperan a lo qué dicen los otros, es el conductor, no es el conducido, a él lo siguen. El líder sienta precedentes, tiene sus propios principios, los sustenta y los defiende personalmente aún cuando en ello involucre su vida, no es impuesto ni obedece a cúpulas.
El 2 de mayo vota por un verdadero líder, tu voto hace la diferencia. Tu voto debe ser de Acción Opositora a todo lo que significa componendas, negociados, corrupción, estancamiento, injusticia social, dictadura, atropello, persecución, paternalismo, favoritismos, y demás ismos. Vota por Panamá y Alberto, el hombre valiente, honesto y capaz, que sabe decir No cuando la situación lo amerita, presenta alternativas, desafía retos, con vocación de servicio a Panamá, quien por su formación practica la auténtica vida cristiana, que sin ser pobre cree en la dignidad del pobre y que con visión de futuro asume la defensa de la nación y de los necesitados y en su nombre dice: ¡Basta ya de injusticia social! ¡Basta ya de comprometer la Patria!
¡Basta ya de vivir en el pasado!
¡Basta ya de fanatismo que impiden el progreso!

101 años de Panamá América

 
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