¿Lealtad a quién?
El pasado 16 de diciembre un grupo de exmilitares conmemoró el llamado "Día de la Lealtad", que en tiempo de Torrijos y Noriega se festejaba para recordar el retorno del general Omar Torrijos a Panamá, procedente de México el 16 de diciembre de 1969 cuando el excoronel Ramiro Silvera, compadre de Torrijos, encabezó un abortado golpe militar contra éste.
En aquella ocasión los extenientes coroneles Carlos Arosemena King, el coronel retirado Eduardo Herrera (quien hoy dirige un partido político), los mayores César Domínguez y José Hilario Trujillo, participaron en la acción que le permitió a Torrijos retomar el mando de la Guardia Nacional, posteriormente llamada Fuerzas de Defensa (FF.DD.). Hoy, por esta celebración, todo parece indicar que los militares esperan retomar el poder a través de los votos y no de las botas.
Uno de los altos oficiales que jugó un papel protagónico en el famoso "retorno" de Torrijos, fue el entonces mayor Manuel Antonio Noriega, quien fungía como jefe de la Quinta Zona Militar (Chiriquí). Noriega que tras la muerte de Torrijos en 1981 y después de un breve mandato del general Rubén Darío Paredes, llegó a ser coronado como jefe máximo de las FF.DD., fue derrocado con la invasión norteamericana del 20 de diciembre de 1989, llevado prisionero a EE.UU., enjuiciado y condenado a 40 años de prisión por el delito de narcotráfico.
Cuando se dio la retoma del poder por parte de Torrijos, Noriega fue ascendido al cargo de Teniente Coronel y Jefe del tenebroso G-2 (Seguridad del Estado).
En la pasada reunión conmemorativa del 16 de diciembre, uno de los militares presentes lo fue el coronel retirado Rodrigo "Botita" García, quien fue lugarteniente de Torrijos. García reconoció que los militares "no están de moda", pero se ufanó de que los militares son una clase mejor que el resto de la población. "Botita" también exhortó a los exmilitares, algunos de los cuales aún perduran en la actual Policía Nacional, a mantener una conducta ciudadana intachable a fin de que no puedan ser señalados por el resto de la población, como si el país hubiera olvidado los desmanes que cometieron durante su larga estadía en el poder.
Pero los recuerdos no se borran. Por ejemplo, el pasado 3 de diciembre, el Frente Nacional de Lucha Contra la Minería (FRENALCOMI) en un comunicado de protesta por el atentado perpetrado el pasado 29 de noviembre contra la residencia del dirigente campesino Secundino Jaén, Presidente del Frente Santeño Contra la Minería (FRESACOMI), acusó al nuevo gobernador de la provincia de Los Santos, don Carlos Espino, quien se autocalifica de "alumno del general Torrijos", de estar detrás del mencionado atentado. Espino, unos días antes del antentado, durante su toma de posesión, al referirse al FRESACOMI dijo: "Yo sabré lo que hago; no puedo decir lo que voy a hacer y tampoco puedo anticiparle al enemigo las cartas con las cuales voy a jugar". Según el FRENALCOMI, "estas palabras del Gobernador Espino y el atentado contra la integridad física de la familia Jaén no son más que mensajes de violencia y desprecio por los Derechos Humanos, típicos de quienes durante los anteriores años de militarismo emplearon estos mismos métodos para intimidar y destruir a quienes tenían la valentía, en una u otra forma, de cuestionar o enfrentarse al régimen militar". Se mencionaron como ejemplos los casos del abogado Rubén Miró cuyo cadáver apareció descuartizado en la carretera que va hacia Chepo después de haber sido detenido; el caso del dirigente popular Floyd Britton, muerto por torturas en la isla penal de Coiba; el fusilamiento del estudiante Hebert Quintanar, en el cuartel de Panamá Viejo; el asesinato del dirigente campesino Encarnación "Chon" Gómez González, arrojado al vacío desde una avioneta en vuelo; las desapariciones del dirigente sindical indígena de las bananeras, Tomás Palacios Salinas y del sacerdote católico colombiano Héctor Gallegos, ocurridos, según agregó el FRENALCOMI, "entre muchos otros (casos)".
Es bueno que la ciudadanía panameña sepa en honor a la verdad histórica que otro de los protagonistas del retorno de Torrijos en el 69 fue el famoso piloto mexicano Posadas, ex-agente de la CIA (Central Intelligency Agency) quien hoy, al igual que Noriega, también purga una condena por narcotráfico en una cárcel de Miami. Posadas, según fuentes allegadas a nosotros, ha manifestado su deseo de decirle al mundo que en aquella ocasión actuó por órdenes de la CIA, a la cual pertenecían también Torrijos y Noriega, pues a los norteamericanos les convenía, por su política de seguridad nacional, que sus pupilos Torrijos y Noriega, estuvieran al frente del gobierno militar de Panamá, antes que el grupo de Silvera.
En aquella ocasión los extenientes coroneles Carlos Arosemena King, el coronel retirado Eduardo Herrera (quien hoy dirige un partido político), los mayores César Domínguez y José Hilario Trujillo, participaron en la acción que le permitió a Torrijos retomar el mando de la Guardia Nacional, posteriormente llamada Fuerzas de Defensa (FF.DD.). Hoy, por esta celebración, todo parece indicar que los militares esperan retomar el poder a través de los votos y no de las botas.
Uno de los altos oficiales que jugó un papel protagónico en el famoso "retorno" de Torrijos, fue el entonces mayor Manuel Antonio Noriega, quien fungía como jefe de la Quinta Zona Militar (Chiriquí). Noriega que tras la muerte de Torrijos en 1981 y después de un breve mandato del general Rubén Darío Paredes, llegó a ser coronado como jefe máximo de las FF.DD., fue derrocado con la invasión norteamericana del 20 de diciembre de 1989, llevado prisionero a EE.UU., enjuiciado y condenado a 40 años de prisión por el delito de narcotráfico.
Cuando se dio la retoma del poder por parte de Torrijos, Noriega fue ascendido al cargo de Teniente Coronel y Jefe del tenebroso G-2 (Seguridad del Estado).
En la pasada reunión conmemorativa del 16 de diciembre, uno de los militares presentes lo fue el coronel retirado Rodrigo "Botita" García, quien fue lugarteniente de Torrijos. García reconoció que los militares "no están de moda", pero se ufanó de que los militares son una clase mejor que el resto de la población. "Botita" también exhortó a los exmilitares, algunos de los cuales aún perduran en la actual Policía Nacional, a mantener una conducta ciudadana intachable a fin de que no puedan ser señalados por el resto de la población, como si el país hubiera olvidado los desmanes que cometieron durante su larga estadía en el poder.
Pero los recuerdos no se borran. Por ejemplo, el pasado 3 de diciembre, el Frente Nacional de Lucha Contra la Minería (FRENALCOMI) en un comunicado de protesta por el atentado perpetrado el pasado 29 de noviembre contra la residencia del dirigente campesino Secundino Jaén, Presidente del Frente Santeño Contra la Minería (FRESACOMI), acusó al nuevo gobernador de la provincia de Los Santos, don Carlos Espino, quien se autocalifica de "alumno del general Torrijos", de estar detrás del mencionado atentado. Espino, unos días antes del antentado, durante su toma de posesión, al referirse al FRESACOMI dijo: "Yo sabré lo que hago; no puedo decir lo que voy a hacer y tampoco puedo anticiparle al enemigo las cartas con las cuales voy a jugar". Según el FRENALCOMI, "estas palabras del Gobernador Espino y el atentado contra la integridad física de la familia Jaén no son más que mensajes de violencia y desprecio por los Derechos Humanos, típicos de quienes durante los anteriores años de militarismo emplearon estos mismos métodos para intimidar y destruir a quienes tenían la valentía, en una u otra forma, de cuestionar o enfrentarse al régimen militar". Se mencionaron como ejemplos los casos del abogado Rubén Miró cuyo cadáver apareció descuartizado en la carretera que va hacia Chepo después de haber sido detenido; el caso del dirigente popular Floyd Britton, muerto por torturas en la isla penal de Coiba; el fusilamiento del estudiante Hebert Quintanar, en el cuartel de Panamá Viejo; el asesinato del dirigente campesino Encarnación "Chon" Gómez González, arrojado al vacío desde una avioneta en vuelo; las desapariciones del dirigente sindical indígena de las bananeras, Tomás Palacios Salinas y del sacerdote católico colombiano Héctor Gallegos, ocurridos, según agregó el FRENALCOMI, "entre muchos otros (casos)".
Es bueno que la ciudadanía panameña sepa en honor a la verdad histórica que otro de los protagonistas del retorno de Torrijos en el 69 fue el famoso piloto mexicano Posadas, ex-agente de la CIA (Central Intelligency Agency) quien hoy, al igual que Noriega, también purga una condena por narcotráfico en una cárcel de Miami. Posadas, según fuentes allegadas a nosotros, ha manifestado su deseo de decirle al mundo que en aquella ocasión actuó por órdenes de la CIA, a la cual pertenecían también Torrijos y Noriega, pues a los norteamericanos les convenía, por su política de seguridad nacional, que sus pupilos Torrijos y Noriega, estuvieran al frente del gobierno militar de Panamá, antes que el grupo de Silvera.