¿"Los no alineados" en la Asamblea?
Tal vez cuando este artículo vea la luz pública ya no tenga mucho sentido porque probablemente ya se hayan tomado decisiones políticas irreversibles, pero tal vez sí lo tenga y, en base a esta última hipótesis, lo escribimos. Pueda ser que sirva de algo.
En la próxima Asamblea Legislativa habrá 34 legisladores del PRD y 24 de Unión por Panamá. Por lo tanto ninguno de estos dos grupos por sí solos tendrá la mayoría absoluta y, debido a ello, se están teniendo conversaciones sobre futuras alianzas. En este contexto queremos lanzar una nueva posibilidad que tal vez alguien la haya pensando, pero que hasta el momento no la hemos visto formulada por nadie. Se trataría de la conformación de un grupo que podría llamarse de "los no alineados". Y hablamos así porque esto de los nombres es algo muy típico de la política panameña: "los Ninjas, los Chocolates, los Saltamontes, los Artilleros y otros.
¿Quiénes conformarían el grupo de "los no alineados"? Los legisladores de Solidaridad, del Partido Liberal Nacional y de Acción Opositora. En total 13 personas que podrían inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro en la próxima Asamblea.
El PRD ha dicho que colaborará con Unión por Panamá en todo lo que signifique bienestar para el pueblo panameño y obviamente también en los grandes temas que constituyen una Agenda de Estado como, por ejemplo, los relativos al Canal de Panamá. Esto nos parece muy bien, pero estamos convencidos de que a la hora de la hora cada bloque de poder le dará su énfasis y su color específico a cada proyecto y ninguno querrá dar su brazo a torcer, lo cual puede producir retrasos y empantanamientos innecesarios, por decir lo menos. Esto sucede en todas las asambleas. Y es aquí en donde una "tercera fuerza" de legisladores y legisladores no alineados podría dar en la Asamblea el mejor tono de objetividad con sus actuaciones independientes a favor de las mejores propuestas, vengan de donde vengan y pensando siempre en el bien común.
Nuestra sugerencia no significa que el grupo no alineado tenga que actuar siempre como un todo uniforme. En primer lugar porque estaría formado por legisladores y legisladoras de varios partidos y en segundo lugar porque el compromiso, tal como lo concebimos, tocaría únicamente a "la no alineación" es decir a la independencia respecto de los dos grandes bloques mayoritarios. Salvado esto las votaciones en la Asamblea serían sumamente diversificadas según los casos.
Yo, personalmente, como miembro fundador de la Asamblea de la Sociedad Civil de Panamá, en representación de la Iglesia Católica, he experimentado la importancia de los grupos independientes para la buena marcha del país. Las posibilidades de propuestas y de acción pueden incrementarse enormemente, tal como lo vimos en los "Bambitos" y "Coronados" y en la "Visión Nacional 2020". Sin que nuestra propuesta sea totalmente equivalente, algo parecido nos gustaría ver en un posible grupo "no alineado" en la Asamblea Nacional.
Y ahora una aclaración que ya hemos hecho en otras ocasiones. ¿Por qué, siendo sacerdote, escribimos de temas políticos y sociales con más frecuencia que de temas estrictamente religiosos? Sencillamente porque cada quien tiene su carisma y uno de nuestros objetivos más importantes es el de "evangelizar la política". ¿Por qué? Porque tanto la evangelización como la política, cuando son lo que deben ser, construyen más que nada el bien común que es algo muy querido por Dios. En ese sentido la política, aunque no sea una realidad religiosa, sí puede ser una realidad santa. Lo santo es aquello que Dios quiere y así, por ejemplo, un médico a carta cabal, un policía íntegro, un bombero abnegado, un empresario con pasión por la justicia social o un maestro ejemplar, pueden ser más santos, si hacen lo que Dios quiere de ellos, que un religioso que, por apatía, se desentienda de las realidades de la gente. Por otro lado, en nuestro caso personal, las realidades y temas estrictamente religiosos ocupan nuestro principal empeño en retiros, talleres, cursos, charlas, entrevistas, administración de sacramentos, y celebraciones litúrgicas. Todo ello nos ocupa la mayor parte del tiempo. Por eso no consideramos nuestros escritos "políticos" como algo excesivo ni alejado de nuestra misión sacerdotal sino, por el contrario, muy de acuerdo con ella.
En la próxima Asamblea Legislativa habrá 34 legisladores del PRD y 24 de Unión por Panamá. Por lo tanto ninguno de estos dos grupos por sí solos tendrá la mayoría absoluta y, debido a ello, se están teniendo conversaciones sobre futuras alianzas. En este contexto queremos lanzar una nueva posibilidad que tal vez alguien la haya pensando, pero que hasta el momento no la hemos visto formulada por nadie. Se trataría de la conformación de un grupo que podría llamarse de "los no alineados". Y hablamos así porque esto de los nombres es algo muy típico de la política panameña: "los Ninjas, los Chocolates, los Saltamontes, los Artilleros y otros.
¿Quiénes conformarían el grupo de "los no alineados"? Los legisladores de Solidaridad, del Partido Liberal Nacional y de Acción Opositora. En total 13 personas que podrían inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro en la próxima Asamblea.
El PRD ha dicho que colaborará con Unión por Panamá en todo lo que signifique bienestar para el pueblo panameño y obviamente también en los grandes temas que constituyen una Agenda de Estado como, por ejemplo, los relativos al Canal de Panamá. Esto nos parece muy bien, pero estamos convencidos de que a la hora de la hora cada bloque de poder le dará su énfasis y su color específico a cada proyecto y ninguno querrá dar su brazo a torcer, lo cual puede producir retrasos y empantanamientos innecesarios, por decir lo menos. Esto sucede en todas las asambleas. Y es aquí en donde una "tercera fuerza" de legisladores y legisladores no alineados podría dar en la Asamblea el mejor tono de objetividad con sus actuaciones independientes a favor de las mejores propuestas, vengan de donde vengan y pensando siempre en el bien común.
Nuestra sugerencia no significa que el grupo no alineado tenga que actuar siempre como un todo uniforme. En primer lugar porque estaría formado por legisladores y legisladoras de varios partidos y en segundo lugar porque el compromiso, tal como lo concebimos, tocaría únicamente a "la no alineación" es decir a la independencia respecto de los dos grandes bloques mayoritarios. Salvado esto las votaciones en la Asamblea serían sumamente diversificadas según los casos.
Yo, personalmente, como miembro fundador de la Asamblea de la Sociedad Civil de Panamá, en representación de la Iglesia Católica, he experimentado la importancia de los grupos independientes para la buena marcha del país. Las posibilidades de propuestas y de acción pueden incrementarse enormemente, tal como lo vimos en los "Bambitos" y "Coronados" y en la "Visión Nacional 2020". Sin que nuestra propuesta sea totalmente equivalente, algo parecido nos gustaría ver en un posible grupo "no alineado" en la Asamblea Nacional.
Y ahora una aclaración que ya hemos hecho en otras ocasiones. ¿Por qué, siendo sacerdote, escribimos de temas políticos y sociales con más frecuencia que de temas estrictamente religiosos? Sencillamente porque cada quien tiene su carisma y uno de nuestros objetivos más importantes es el de "evangelizar la política". ¿Por qué? Porque tanto la evangelización como la política, cuando son lo que deben ser, construyen más que nada el bien común que es algo muy querido por Dios. En ese sentido la política, aunque no sea una realidad religiosa, sí puede ser una realidad santa. Lo santo es aquello que Dios quiere y así, por ejemplo, un médico a carta cabal, un policía íntegro, un bombero abnegado, un empresario con pasión por la justicia social o un maestro ejemplar, pueden ser más santos, si hacen lo que Dios quiere de ellos, que un religioso que, por apatía, se desentienda de las realidades de la gente. Por otro lado, en nuestro caso personal, las realidades y temas estrictamente religiosos ocupan nuestro principal empeño en retiros, talleres, cursos, charlas, entrevistas, administración de sacramentos, y celebraciones litúrgicas. Todo ello nos ocupa la mayor parte del tiempo. Por eso no consideramos nuestros escritos "políticos" como algo excesivo ni alejado de nuestra misión sacerdotal sino, por el contrario, muy de acuerdo con ella.