¿Por qué debemos votar por un alcalde independiente?
Cuando supe que el doctor Miguel Antonio Bernal sería postulado por la ciudadanía en general, para ser Alcalde Independiente del Distrito Capitalino, no dudé en respaldarlo, por muchas razones. Pero la principal de ellas, es que representa a cerca del millón y tantos de panameños que no tienen afiliación política alguna, a pesar de que, en los días presentes, haya sido respaldado por diversos partidos políticos de oposición, para que lanzara su campaña hacia la Alcaldía.
Por desgracia, varios funcionarios del Tribunal Electoral han decidido declararle la guerra abierta a Bernal y a todas aquellas personas que se han postulado como candidatos independientes para alcaldías y representaciones de corregimientos en la República de Panamá. En una de las situaciones más contradictorias de nuestra Constitución y leyes democráticas, la sociedad panameña no comprende la existencia de un Código Electoral elaborado para coartar el derecho de los ciudadanos independientes de optar por puestos de elección popular.
¿Cómo es posible que se le den miles de facilidades a los partidos políticos tradicionales de Panamá, de postular personajes oscuros y desconocidos por el público en general, mientras que un ciudadano independiente, que ose "tirarse al ruedo electoral", debe recoger más de 23,000 firmas de adherentes, y luego inscribir, con libros especiales, una especie de "pseudo- partidos político", para que te reconozcan en el Tribunal Electoral?
Es cierto. En Panamá hay un Club Neojacobino de partidos políticos que controla el Estado panameño y su destino. Y sólo buscan a los ciudadanos independientes para el tiempo de las elecciones presidenciales, porque esa masa de votos decide quién se queda y quién se va de la Presidencia de Las Garzas.
Serán muchas las sorpresas que se llevarán los demás candidatos postulados a la Alcaldía de la Ciudad de Panamá, porque se sabe que sus asesores políticos creen fielmente en las encuestas. Déjeme decirles que la realidad es otra, ya que el electorado juvenil del presente tiene otra mentalidad frente a los "políticos politiqueros".
Antes, como buen ciudadano, admiraba la labor de la actual Alcaldesa, pero con el discurso ese de "No ir a los debates porque no competirá con oponentes que no le llegan a su nivel", sólo le han hecho bajar las expectativas a la dirigente de la Avenida B, cayendo además, en la trampa del candidato alcaldicio del P.R.D., de los dimes y dirés de la política criolla nacional.
Con su lucha infatigable y neutral frente a los abusos de los políticos panameños de todos los Gobiernos, el doctor Miguel A. Bernal merece ser el próximo Alcalde de Panamá, para que continúe con su trabajo de adecentamiento total de la administración gubernamental, junto con la municipal.
Por desgracia, varios funcionarios del Tribunal Electoral han decidido declararle la guerra abierta a Bernal y a todas aquellas personas que se han postulado como candidatos independientes para alcaldías y representaciones de corregimientos en la República de Panamá. En una de las situaciones más contradictorias de nuestra Constitución y leyes democráticas, la sociedad panameña no comprende la existencia de un Código Electoral elaborado para coartar el derecho de los ciudadanos independientes de optar por puestos de elección popular.
¿Cómo es posible que se le den miles de facilidades a los partidos políticos tradicionales de Panamá, de postular personajes oscuros y desconocidos por el público en general, mientras que un ciudadano independiente, que ose "tirarse al ruedo electoral", debe recoger más de 23,000 firmas de adherentes, y luego inscribir, con libros especiales, una especie de "pseudo- partidos político", para que te reconozcan en el Tribunal Electoral?
Es cierto. En Panamá hay un Club Neojacobino de partidos políticos que controla el Estado panameño y su destino. Y sólo buscan a los ciudadanos independientes para el tiempo de las elecciones presidenciales, porque esa masa de votos decide quién se queda y quién se va de la Presidencia de Las Garzas.
Serán muchas las sorpresas que se llevarán los demás candidatos postulados a la Alcaldía de la Ciudad de Panamá, porque se sabe que sus asesores políticos creen fielmente en las encuestas. Déjeme decirles que la realidad es otra, ya que el electorado juvenil del presente tiene otra mentalidad frente a los "políticos politiqueros".
Antes, como buen ciudadano, admiraba la labor de la actual Alcaldesa, pero con el discurso ese de "No ir a los debates porque no competirá con oponentes que no le llegan a su nivel", sólo le han hecho bajar las expectativas a la dirigente de la Avenida B, cayendo además, en la trampa del candidato alcaldicio del P.R.D., de los dimes y dirés de la política criolla nacional.
Con su lucha infatigable y neutral frente a los abusos de los políticos panameños de todos los Gobiernos, el doctor Miguel A. Bernal merece ser el próximo Alcalde de Panamá, para que continúe con su trabajo de adecentamiento total de la administración gubernamental, junto con la municipal.